sábado, 10 de diciembre de 2011

LA MIGRACIÓN AUMENTA Y LOS DERECHOS DISMINUYEN

Por: Gènesis Alexandra Morales Gonzales
genesis_0589@hotmail.com

Si bien migrar puede ser una legítima aspiración de mejorar nuestra vida, en muchos casos, implica situaciones de riesgo que atentan contra nuestros Derechos Humanos.
Este 10 de diciembre del 2011, una vez más se celebra el Día Internacional de los Derechos Humanos, que desde hace 63 años busca no se vulneren en sus distintas formas. Recordemos que son derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna sea por nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición.
Tenemos los mismos derechos humanos, pero al parecer, quienes migran forman parte de uno de los grupos más vulnerables, siendo constantemente lesionados, al igual que todos aquellos que son considerados diferentes, mucho más si estos son indígenas, procedentes de países andinos como Ecuador, Colombia, Bolivia y Perú.
Ser inmigrante, es decir ser un extranjero, alguien nuevo, diferente, llegado de otro lado, en estos tiempos, no es nada raro. Todos los países tienen inmigrantes, unos más, otros menos. Algunos países son más receptivos con estas personas, como por ejemplo Perú, tanto así que los trata con mucha deferencia; otros no tanto como España, que sólo es receptivo con determinados grupos de inmigrantes, y otros, mucho más reacios como Estados Unidos.
En la última década, las cifras de inmigrantes, procedentes de los países andinos han aumentado considerablemente. En Bolivia, la inmigración aumentó de 6,619 personas a 227,145; en Colombia pasó de 87,209 a 292,971; las y los ecuatorianos aumentaron de 139, 022 a 413, 715, y en el caso de nuestras y nuestros compatriotas de 34,975 a 137 154.
Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), aproximadamente, tres millones de peruanas y peruanos residen en el extranjero, lo que equivale al 10% de la población nacional. Asimismo, se indica que el 72.6% de migrantes son solteras/os y las edades oscilan entre los 15 y 49 años, en su mayoría de Lima y Callao seguidos por La Libertad.
Los estudios revelan que las causas que han impulsado la migración en nuestro país son principalmente, la pobreza, la falta de oportunidades laborales y educativas, la violencia que sufren muchas mujeres y los mejores salarios en los países de destino.
Puede resultar sorprendente que el mayor volumen de migración se haya producido durante el segundo gobierno de Alan García y que la cantidad más baja corresponda al período en el que en el Perú todavía se estaba viviendo con intensidad el conflicto armado interno. Por un lado, porque hubo una mayor capacidad de endeudamiento que permitió la compra de los pasajes y bolsa de viaje; y, por otro, porque el crecimiento económico en el Perú no generó oportunidades para las/os más pobres que decidieron migrar al exterior en busca de oportunidades laborales.

El papel de la mujer migrante
En los últimos años se ha incrementado la migración de las mujeres, al 53.3% frente al 47% de hombres. Igualmente, se indica que los destinos son predominantemente Estados Unidos concentrando al 67%, seguido de Europa con el 28%, y de Asia con el 4%, mientras África y Oceanía concentran el 1%
La investigadora Ana María Arteaga, en un estudio (Mujeres andinas migrantes), sostiene: “Las mujeres profesionales que migran más, son las peruanas y lo hacen debido a la falta de oportunidades laborales… las mujeres profesionales que no son tan jóvenes y que están sobre los 40 años… ahorran para instalarse en su país de origen o ahorrar para un futuro con cierta tranquilidad en el extranjero”.
De otro lado, Diana Miloslavich, en un artículo periodístico señala, que debido a que las mujeres migrantes envían 40% de sus sueldos, (mucho más que los hombres), les queda muy poco dinero para vivir, por lo que sobreviven en muy malas condiciones de habitabilidad.

Migración irregular o indocumentada
Las consecuencias repercuten en el ingreso, empleo y las condiciones de residencia de las/os trabajadoras/es inmigrantes en los países de destino. El aumento de las restricciones legales para el ingreso, la permanencia y el empleo, está colocando en situación irregular a miles de compatriotas.
Las personas que se deciden por una migración irregular están más expuestas a experiencias de explotación y abuso y son las mujeres quienes son las más vulnerables, debiendo enfrentar constantemente situaciones de mayor riesgo a través de la exposición a las actividades criminales más lucrativas como el tráfico y trata de personas para la explotación sexual, laboral, y el tráfico de drogas y armas.

Para resaltar:
La migración se caracteriza, también, por la informalidad que muchas veces atenta contra los derechos humanos de las personas. En España, como en otros países del mundo, los derechos se ejercen plenamente cuando una persona cuenta con los documentos que acrediten su ciudadanía o permiso de residencia legal en el país. Sin embargo, es importante recordar que aunque no contemos con dicha ciudadanía, no perdemos nuestra condición de seres humanos y, por lo tanto, tampoco nuestros derechos.
Las migraciones procedentes de los países andinos, en las últimas décadas, han reflejado un crecimiento particularmente explosivo. En Bolivia la inmigración aumentó de 6,619 personas a 227,145; el número de colombianas/os pasó de 87,209 a 292,971; el número de personas ecuatorianas aumentó de 139,022 a 413,715, y el de peruanas/os pasó de 34 975 a 137 154 personas.

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