lunes, 19 de diciembre de 2011

POR EL FUTURO DE LA GOBERNABILIDAD EN EL PAÍS

Fuente: Diario El Comercio

La última encuesta nacional urbana de El Comercio, realizada por Ipsos Apoyo S.A., revela con claridad cuánto ha impactado la coyuntura política en la ciudadanía.
Más allá de las cifras, la situación exige que el Gobierno sopese las percepciones que reflejan esos indicadores: los sentimientos de desconfianza hacia las instituciones en general y, probablemente lo más grave, una cierta polarización que no favorece a nadie.
Como era de esperar, la credibilidad del presidente Ollanta Humala ha resentido los efectos de todos estos hechos. Un descenso preocupante no solo por el corto tiempo que tiene al frente del Estado, sino por el deterioro de la autoridad presidencial que podría sobrevenir en el corto plazo.
En este terreno se da un primer indicador de polarización entre los que aprueban la gestión del mandatario (47%) y los que la desaprueban (42%), que no es, pues, conveniente.
Existen muchas interpretaciones respecto a lo que está detrás de estas desalentadoras cifras: la proliferación de conflictos sociales (nuevos y antiguos) que brotaron de un día para otro, el manejo del Caso Conga y el incumplimiento de promesas de un régimen de cuatro meses, o el fantasma de la corrupción, el alejamiento de colaboradores del entorno presidencial que prácticamente renunciaron en los medios de comunicación, además del recambio de un Gabinete, 50% nuevo.
De cara al futuro, tendría que entenderse que la ciudadanía está lanzando señales que deben atenderse porque ponen en juego la gobernabilidad del país o el buen manejo del Estado en beneficio de sus ciudadanos, instituciones y desarrollo.
Por ejemplo, para la población los poderes públicos no están funcionando, con las responsabilidades que ello alcanza a quienes los conducen. El Congreso apenas tiene 24% de aprobación, producto de los últimos escándalos y una escasa productividad. Si no véase lo que dicen los encuestados de los congresistas sancionados por sus faltas éticas o analícese que 86% pide que el vicepresidente Omar Chehade renuncie al cargo.
Prácticamente la mitad aprueba la composición del nuevo Gabinete (47%), lo cual podría recibirse como un espaldarazo. Lo preocupante es, nuevamente, la polarización: mientras 31% aprueba la designación de Óscar Valdés como primer ministro, 30% la desaprueba. Un 51% considera que los cambios ministeriales eran necesarios, pero un 40% señala que debieron esperar.
En otro terreno, se respalda el proyecto Conga, pero se condiciona al respeto a reglas (42%) o al cumplimiento de un peritaje internacional (26%). Es decir, inversión sí, pero respetando la formalidad, los derechos de la comunidad y el medio ambiente.
Es indicativo que el 57% esté de acuerdo con la frase: “El Perú necesita agua y oro”, y que 45% crea que los conflictos sociales producidos en el país se deben a un Estado ausente o sordo. Lo malo es que 61% no confía en los estudios de impacto ambiental ni cree en su independencia, lo cual puede ser fruto del desconocimiento pero además de que la política ambiental no ha estado presente transversalmente en los proyectos de desarrollo.
Es importante que el presidente haya hecho ayer un llamado al diálogo con todos los estamentos de Gobierno para llevar el desarrollo a cada rincón; igualmente pidió que lo dejen trabajar para establecer una nueva relación con la minería. También debe recordar que del éxito de su gestión, depende el éxito de todos.

0 comentarios: