sábado, 28 de enero de 2012

PERIODISTA: UNA PROFESIÓN PELIGROSA

Por: Napoleón Vaella Malca
hotelmariaelena@yahoo.es

Hace 29 años, se abrió una herida en el corazón de todos los peruanos y particularmente de lo hombres de prensa. Aquel fatídico día 26 de Enero de 1,983 un grupo de 8 periodistas y un guía subieron a los andes, sobre los 4,500 metros de altura, hasta llegar al pueblito de Ucchuraccay ubicado en la Provincia de Huanta, en el Departamento de Ayacucho, habitada por una comunidad de campesinos olvidados de la civilización y que hablaban quechua.
Estos valerosos hombres de la pluma estaban de paso hacia la comunidad de Huaychao, lugar en el que, una semana antes, había ocurrido la muerte de 7 senderistas en manos de las comunidades del lugar. Eran tiempos en los que nuestra patria se desangraba por una guerra fratricida de hermanos, que produjo la muerte de más de 30,000 peruanos.
Aquel día, los hombres de prensa que llegaron desde Lima en busca de la verdad, fueron: Eduardo de la Piniella, Pedro Sánchez del diario "Marka", Willy Retto y Jorge Mendívil del periódico “El Observador", Jorge Sedano del diario "La República" y Amador García de la revista "Oiga". Después se unieron los corresponsales ayacuchanos Félix Gavilán de "Marka" y Octavio Infante, del semanario “Panorama de Ayacucho”, además del guía Juan Argumedo.
Los periodistas anhelantes y de frio llegaron hasta la comunidad de Uchuraccay, donde fueron interceptados por los comuneros, quienes cansados de los abusos de Sendero Luminoso decidieron hacer justicia por sí mismos y confundieron a los periodistas que portaban sus cámaras y teleobjetivos con las armas de los hombres de este grupo armado.
El cielo nublado y el ande fueron mudos testigos, de la tragedia que se desarrolló en aquel paraje. Toda la comunidad con palos, maches y piedras agredieron a los comunicadores y les dieron muerte. La turba enardecida dio también muerte a un comunero que trató de defenderlos, Severino Morales Ccente. Las comunidades andinas habían puesto en marcha un plan de defensa, que promovía la liquidación de todo sospechoso de pertenecer a la subversión.
Una comisión Investigadora, presidida por el hoy Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, que no tuvo atribuciones judiciales, emitió su informe. No señaló ninguna responsabilidad concreta por el crimen y más bien se responsabilizó a la sociedad entera. Indicó que la primera responsabilidad de lo ocurrido corresponde a Sendero Luminoso. La actitud de los comuneros contra los periodistas fue explicada por el extremo "aislamiento" en que ésta vivía.
¿Pero que impulsa al periodista, al comunicador de la prensa radial, escrita, televisada o de internet, para arriesgar su vida? Una premisa simple, pero de hondo y trascendental significado. La búsqueda de la verdad. La defensa de la sociedad.

El filósofo ítalo-argentino José Ingenieros decía lo siguiente:”Nuestra vida, no es digna de ser vivida, sino cuando la ennoblece un ideal”.
En consecuencia el ideal fundamental del periodista es el de crear conciencia sobre las diversas situaciones que acontecen a favor de generar una mejor calidad de vida, transmitiendo verdad, transparencia y honestidad que tiendan al bien común de las personas.
Estos principios que fueran consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, dados el 10-12-1948, que en su artículo 19, nos dice:" Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".
El periodismo desde hace mucho se ha convertido en la profesión más peligrosa del mundo
Ese recurso “matar al mensajero”, ha sido practicado de forma continuada, durante las cuatro últimas décadas, en muchas naciones de América Latina. Un recurso de extremo, límite, que suele estar precedido de amenazas, agresiones físicas, chantajes y extorsiones. Y que tiene un reflejo colateral en modalidades de censura y autocensura, corrupción y exilio. Resultados de la profunda contradicción entre los marcos constitucionales de las naciones, formalmente democráticos, y las prácticas que burlan la libertad de expresión y el derecho a la información.
Las agresiones a periodistas son, en no pocos países, una práctica que no es exclusiva de las situaciones excepcionales (dictaduras militares, guerras civiles, etc.), sino que alcanza también otros escenarios, en los que se percibe el juego del crimen organizado, las mafias del narcotráfico o las posiciones de poder de los cacicatos residuales y la discrecionalidad de determinados cuerpos policiales, militares y paramilitares.
Más de 650 periodistas muertos violentamente en los últimos 40 años
Las estadísticas manifiestan que durante el año 2011 pasado, son 106 periodistas asesinados en 39 países. Doce periodistas fueron asesinados en México, relacionados con la guerra entre el ejército y los carteles de la droga en el norte del país, el mismo que podría ser más elevado si se tiene en cuenta los casos no resueltos de desaparecidos.
Al menos 20 periodistas perdieron la vida en el ejercicio de su profesión durante la cobertura de los acontecimientos de los países árabes. Siendo Pakistán el segundo país más violento con 11 periodistas asesinados sobre todo en la frontera con Afganistán
Le siguieron Irak y Libia con 7 periodistas asesinados, Filipinas, Brasil y honduras con 6 periodistas muertos en cada uno. En Yemen murieron 5, en Somalia 4, y en Afganistán, Egipto, India, Rusia y Perú con tres periodistas muertos, durante el año pasado.
Estos periodistas peruanos muertos son: Pedro Alfonso Flores, de Canal 6 de Casma, Julio Castillo Narváez de” Radio Ollantay” y José Oquendo Reyes de BTV Canal 45 .
La libertad de prensa está amenazada particularmente en Perú, debido a maniobras del gobierno tendientes a controlar la información mediante el descredito y la intimidación de los periodistas, el acoso en el plano legal y judicial.
Levantamos nuestra protesta en este sentido contra el legislativo, quienes están tratando de impulsar una ley que es atentatoria contra la libertad de expresión.
Nos llama poderosamente la atención que los jueces no apliquen la equidad de la justicia, cuando vemos que delincuentes convictos y confesos son puestos en libertad a las pocas horas de ser capturados y nos solidarizamos con el caso del colega periodista, Tito Fernández Gastón quien está purgando 8 meses de cárcel, por el delito de hacer uso indebido del espectro radioeléctrico en Virú.
Hacemos nuestra las frases del escritor y poeta Tomas Eloy Martínez quien decía del periodismo: “El periodismo no es un circo para exhibirse, ni un tribunal para juzgar, ni una asesoría para gobernantes ineptos o vacilantes, sino un instrumento de información, una herramienta para pensar, para crear, para ayudar al hombre en su eterno combate por una vida más digna y menos injusta”.
Rendimos homenaje a los Mártires de Uchuraccay, periodistas valientes y ejemplares que sacrificaron sus vidas por buscar la verdad e informar.
Gloria a nuestros héroes del periodismo

Foto: Napoleón Vaella Malca, calificó al periodismo como la profesión mas peligrosa del mundo,(650 periodistas muertos violentamente en las últimas cuatro décadas), en el discurso de orden, de la ceremonia que el Centro Federado de Periodistas de la Libertad, base de la Federación de Periodistas de Perú, programó, con motivo de recordar los 29 años de la muerte de 8 valientes periodistas, que sacrificaron sus vidas por buscar la verdad y a los cuales se les conoce como “Los Mártires de Uchuraccay” Foto: Ronaldo Salas Quispe

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