jueves, 2 de febrero de 2012

LA SEGURIDAD NO TIENE PRECIO

Por: Federico Battifora
Fuente:
Diario La Primera

TIENE VALOR, así se considera en sociedades más adelantadas, en cuanto al respeto y significado del ser humano, paradójicamente así reza en nuestra Constitución política, título I, capítulo I, artículo 1°: La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado.
Debemos convertirnos en una sociedad donde sus integrantes entiendan que el respeto a la persona es lo más importante y que se plasma fundamentalmente a través de las normas de convivencia que forman parte ineludible del respeto a los demás y que solo podremos auténticamente estimar nuestra vida incorporando este VALOR a través de una adecuada formación. Aplicando este concepto de seguridad a nuestra especialidad, diremos que una vez asimilado este VALOR, fluirá como consecuencia la Prevención en seguridad Vial, como un hecho absolutamente natural, resultado de un adecuado entendimiento y acción verificable a través de la percepción del riesgo y la incorporación del VALOR de la vida como condición irrenunciable en este proceso formativo. Recordar a las autoridades que forma parte de las obligaciones del ESTADO. Es aplicable a todos los aspectos que tienen que ver con la seguridad ciudadana. Forma parte de los derechos humanos que también se encuentran consagrados en la declaración universal de los derechos humanos y en la declaración americana de los derechos y deberes del hombre.
Estas declaraciones no deben ser letra muerta, ni buenas intenciones, son consideraciones ontológicas que debemos ponerlas en la práctica. Los peruanos estamos acostumbrados a no respetar normas, nos cuesta demasiado y es a todo nivel. Este comportamiento es como si formara parte de nuestra cultura, representan conductas peligrosas ya que esta falta de disciplina y seguridad pone en riesgo permanente nuestras vidas. Resulta patético observar a conductores, peatones y pasajeros transitar en las ciudades con esta forma tan criolla, tan nuestra que nos ha desarrollado una extraña habilidad para sortear obstáculos y evadir reglamentos y que a veces pareciera una capacidad fuera de lo común, adaptando nuestras vidas y las de los demás a nuestro antojo y regalado gusto. Hasta mañana.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

muy cierto es penoso ver que todo lo malo ahora es visto con buenos ojos porque todo esta en nuestra cultura y si los padres, autoridades las cabezas de nuestra sociedad no tienen algo bueno que enseñar al contrario dan mal ejemplo que podemos esperar de la juventud y la niñez que ya no distinguen en bien y el mal si nadie se los enseña es muy triste