jueves, 15 de marzo de 2012

CANTARES DE MUJER: “CONVERSANDO CON CÉSAR VALLEJO MENDOZA”

Por: Isabel Barrantes Zurita
isarrobles@yahoo.es

Abro un viejo libro del humanísimo César Vallejo, herencia luminosa de mi padre. Nos sentaba junto a él, para leernos versos de Vallejo, aquél que nunca olvidaremos, nosotras, lo relacionábamos como si los hubiese escrito a nuestra madre: “Qué estará haciendo a esta hora mi andina y dulce Rita/ de junco y capulí;…./ Dónde estarán sus manos que en actitud contrita/ planchaban en las tardes blancuras por venir” Esta Rita se parecía tanto a la Inocenta. Los primeros versos que aprendimos fueron Los Heraldos Negros. Nos hablaba de César Vallejo, como de un entrañable amigo. Y es que por coincidencia, si fue amigo del alma, del Dr. Oscar Imaña, quien seguramente le hablaba de su amistad inmensa con César Vallejo. Ambos, César Vallejo y Oscar Imaña, fueron dos personajes, dos poetas universales; referencias valiosas en la vida de mi padre, por ende, nuestra. Un día encontré un tesoro en mi propia casa, una carta de Vallejo, a puño y letra, lamentablemente sin la primera página de las tres.
“Vengo a verte pasar todos los días,/ vaporcito encantado siempre lejos…/ tus ojos son dos rubios capitanes;/ tu labio es un brevísimo pañuelo/ rojo que ondea en un adiós de sangre” Leía estos versos, mirando hacia el mar, trepada en el árbol de molle en Cajamarca, cuando se iban los amores, uno tras de otro, abandonando a su suerte mi pobre corazón. Los ecos del amor, en ese vaporcito se van, cada tarde se van…
Cuando la vida va endureciéndose con el tiempo, la gente batalla por un amor, un sueño, una casa, un trabajo, un pan. Parece alejarse la buena suerte, se complica la vida, el hogar, el país, la democracia. Enmohece la esperanza, los trastos rotos de los días alegres se pierden en los pantanos, en los basureros de la injusticia, la inequidad, la guerra, la corrupción, la violencia. “I, desgraciadamente,/ el dolor crece en el mundo a cada rato,/ crece a treinta minutos por segundo, paso a paso,/ y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces/ y la condición del martirio, carnívora, voraz,/ es el dolor dos veces” Pareciera que los compuso esta mañana mirando los noticiarios de los diferentes canales televisivos del Perú, en las emisoras locales, nacionales, internacionales. La herida sangrante nos la meten agresivamente en los ojos, en el alma. Ya indiferentes los peruanos, miramos todos los días, todos los meses, todos los años la misma sangre derramada, el mismo dolor a cuestas, hecho pedazos ante el abandono, la mortalidad, el trabajo explotador de los niños. Ante la miseria, la pobreza humana de nuestros representantes, autoridades, cuyo objetivo fundamental, parece ser llenarse los bolsillos de dinero, de poder, como sea.

Pronto habrá nacido con 120 años nuestro Cholo Vallejo, universal, flameando en el viento que respiramos, cuando el sol aparece cada momento, después de la noche. Entonces al mirarlo sonriente bajo el capulí del INC, comprenderemos que su vida no sólo fue de tristezas cotidianas, sino de humor maravilloso que hacía reír a los amigos, parece que lo escuchamos decir: “Quisiera hoy ser feliz de buena gana,/ ser feliz y portarme frondoso de preguntas,/ abrir por temperamento de par en par mi cuarto,/ como loco,…”/ Vallejo nos insta a seguir luchando por la cultura en Cajamarca. Lucharía palmo a palmo por no dejar caer en pedazos la Casa de nuestro Héroe Toribio Casanova, el viejo colegio San Ramón, el valle triturado de cemento… Esperaría con paciencia que el Local donde funcionaba antes la Municipalidad de Cajamarca, sea el Centro Cultural, obra cumbre, que nos ofreciera un día, a los artesanos del arte y la cultura Don Ramiro Bardales. Cuándo Señor Alcalde, cumple Ud. su palabra? Vallejo se lo pide, cree en su palabra. Escúchelo, la cultura, el arte, la naturaleza, son elementos primordiales para lograr un país hermoso, humano, solidario, justo, equitativo.

“Hermanos hay muchísimo qué hacer”

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