miércoles, 7 de marzo de 2012

QUE IMPORTANTE ES SENTIRSE COMO MUJER Y SER MUJER

“Ser mujer es fascinante, constituye una aventura que requiere valentía, un desafío que nunca llega a aburrir”
Oriana Fallaci

Por: Marcela García Guerrero

Me parece interesante en este 08 de marzo del 2012, hablar de los logros de nuestras compañeras, de nosotras desde el punto de vista socioeconómico y quizás desde el punto de vista íntimo y personal, Hemos llegado alto como mujeres en nuestro país, pero me pregunto ¿Cuál ha sido el costo para nosotras de este logro e independencia en el mundo actual, ¿quizás la soledad?¿ el stress, la desubicación?. Se los dejo como pregunta.
Profesionalmente que duda cabe, en los últimos 30, 40, o quizás mas años, el derecho al estudio, al trabajo a un salarió justo y sobre todo a ser considerada como una ciudadana, es decir tener derecho al voto, la mujer lo ha conseguido. En la década del cincuenta, por ejemplo en nuestra ciudad tenemos que agradecer a las mujeres como María Julia Luna de Ciudad, Berta Santamaría, Rosa Estrada, Hilda Pereda Larco y las ya fallecidas Amable León de Flores, Marita Hoyle, Delia Zegarra de Demarco, Aurora Bazán de Correa, Sara Llosa y Magdalena Carrión, entre otras, todas ellas con trabajo y tesón consiguieron que un 7 de septiembre del año 1955, en plena dictadura militar, la del General Manuel A Odrìa, se diera la ley en la que se nos consideraba ciudadanas, fue un gran paso, dejó de lado escenas bochornosas como que otro abogado firme por una, a pesar de que ambos tenían título, es decir por ser mujer una abogada no podía firmar .Esto quiere decir que no necesariamente la educación superior genera la igualdad tanto laboral como económica, aunque esta última según los diarios de ayer, ya se está equilibrando.
La Década del sesenta a nivel mundial fue una época de libertad para la mujer, por fin, ella pudo tener la opción de elegir libremente el procrear, esto se logró con la aparición de la bendita pileu, o “Píldora anticonceptiva”. A la mujer se nos entregó un arma, que por cierto en su momento fue muy controversial y aún ahora lo sigue siendo recordemos toda la campaña respecto a la “píldora del día Siguiente”. Para muchas mujeres sobre todo las creyentes, el uso de la píldora significó un problema moral, que estoy convencida se acrecentó en el momento de la confesión. Sin embargo con el paso de los años esto se ha ido superando, y ahora la mayoría lo toma como algo muy normal. Pero mis queridas amigas, este sigue siendo un problema moral y muy personal.

Mucho se ha avanzado desde entonces; en las últimas décadas, las mujeres en la zona costera, mayoritariamente entran a las universidades, e institutos. Las que no tienen posibilidad de hacerlo prefieren laborar en centros como fábricas, u otros, las menos, de empleadas del hogar. Consideramos esto un avance dentro de la mentalidad de la mujer de ahora. Otras crean sus microempresas y han conseguido grandes logros. Sin embargo, lo que vemos es un desarrollo individual, la mayoría de las veces, no un desarrollo (me refiero al económico) colectivo. Consideramos que lo grupal y colectivo, es más importante porque da mayor fuerza y poder de negociación o, de influencia en la zona en donde se ubica su fuerza laboral. Algo diferente ocurre en algunas zonas de la sierra. Como es el caso por ejemplo de las “mujeres productoras de la ARPE en el Cusco, allí, la señora Nayda Quispe, ha salido elegida como presidenta de la Asociación Regional de Productores Ecológicos (ARPE-Cusco), Nayda es integrante de la Escuela Agroecológica de Mujeres Rurales, es decir, forma parte de un colectivo, y esto gracias a que instituciones como Flora Tristán, dentro de su programa “Justicia Climática, Seguridad Alimentaria y Mujer Rural” ha desarrollado en Cuzco y Piura. Esta capacitación lleva a que mujeres como Nayda Quispe puedan combinar perfectamente su formación reconociendo sus derechos y también la parte técnico productiva. Es por esto que ella puede decir: “En mi gestión voy a promover la inclusión de las productoras para que se empoderen y mejoren sus ingresos económicos”. Ella sabe, que en el campo las mujeres no solo asumen tareas productivas, se hacen cargo del cuidado y alimentación de los animales, del trabajo del hogar y de las labores comunales. Considero que es agotador. PERO LO HACEN.
Así como casi dos millones de mujeres peruanas que son jefas de hogar también lo hacen. Y, según el INEI, cerca del 25 por ciento de los hogares del país son liderados por mujeres. Frente a esta realidad Gina Yañez, del movimiento MANUELA RAMOS, hace un llamado a todas las mujeres con ocasión del 8 de Marzo, manifiesta: “las mujeres que son padre y madre de sus hijos deben aprender a hacer valer sus derechos y recurrir a las instancias judiciales respectivas, tanto para el tema económico como también si es víctima de violencia”. Igualmente señala “se requiere un cambio de mentalidad porque no es posible que la mujer –que muchas veces se siente la supermujer o la heroína- permita que toda la carga vaya sobre sus hombros como sino hubiera una co-responsabilidad con el padre.
Este problema lo viven muchas mujeres ahora, no solamente porque están solas, sino porque trabajan y tienen que asumir su compromiso laboral. En este sentido tiene que haber un cambio de mentalidad, y la repartición de tareas y crianza de los hijos tiene que ser equitativa. La realidad se impone y ahora la mujer trabaja fuera de casa, hay que encontrar una solución equitativa al respecto.
Es importante situarnos en nuestra realidad, no podemos esconder la cabeza como el avestruz, nos tocó y en algunos casos elegimos vivir en nuestro país con todas sus contradicciones y exclusiones, pero como mujeres pensantes y con sensaciones, tenemos que continuar en la lucha por encontrar nuestra libertad individual, para sentirnos a gusto con nostras mismas, porque pudimos superar las etapas de nuestra vida creativamente. Unidas para que otras mujeres peruanas, las olvidadas, puedan conseguir los medios que por derecho les corresponde para su realización individual y colectiva.
Por suerte en el Perú y en la región tenemos ejemplos de mujeres luchadoras; es nuestra responsabilidad darlas a conocer a las juventudes, porque la memoria histórica es la esencia de una nación y esta juventud necesita modelos nacionales, no estereotipos que nos vienen de fuera, ni los chabacanos nacionales que adormecen y llenan la cabeza de fantasías poco creativas, mas bien de fantasías irrealizables, lo que genera más frustración.
Construir la mujer del siglo XXI, les toca a ustedes jóvenes mujeres, yo solo les pido que sueñen y que se amen mucho, la autoestima es fundamental para lograr un proyecto colectivo, de una sociedad justa, equitativa para todos.

Yo por ejemplo: VI UNAS PALOMAS Y SOÑE QUE ME LLEVABAN EN SUS ALAS

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