lunes, 12 de marzo de 2012

TOMADURA DE PELO: ENSEÑAR A LOS ESCOLARES LAS HABILIDADES PARA EL SIGLO XXI

Por: León Trahtemberg
leon@trahtemberg.com
http://www.trahtemberg.com

El blogista Donald Clark posteó el 29/11/2011 una provocadora columna titulada “21st Century Skills are so last century” en la cual sostenía que resultaba ridículo que los educadores pretendieran enseñar a los estudiantes las denominadas “habilidades para el siglo XXI” (referidas a la colaboración, habilidades comunicacionales, capacidad de resolver problemas, creatividad y alfabetización digital) cuando son los estudiantes -y no los profesores- los que las poseen.
Stepahnie Otttenheijm preguntó a grupos de jóvenes sobre las habilidades que ellos creían requerir para el siglo XXI. No apareció ninguna de las habitualmente mencionados por los especialistas. En cambio, se mostraron menos vagos y más realistas: ¿Cómo crear y mantener una fuerte identidad digital, ser cordial, reconocer lo que se aprende fuera de la escuela, explorar los esquemas de privacidad del Facebook?.
Veamos el contrate entre la propuesta de los educadores y la realidad de los estudiantes.
1) Los jóvenes colaboran todo el tiempo entre sí, de modo casi obsesivo por MSN, BBM, Myspace, Facebook, mensajes y chateos por Facebook y Skype. Tienen para compartir Spotify, Soundcloud, Flickr, YouTube y Bitorrent, tagear, cargar o descargar experiencias, comentarios, fotografías y video. También colaboran en juegos virtuales. Nunca antes han compartido tanto los jóvenes. Sin embargo, vienen a sus clases los profesores a pretender enseñarles habilidades colaborativas del siglo XXI donde todo esto está prohibido. La enseñanza y aprendizaje escolar y universitario son esencialmente solitarias, individuales, en las que se comparte muy poco.
2) En cuanto a las comunicaciones, en esta época es casi infinita. Ha aumentado la redacción en los jóvenes que además inventan formas de diálogo inteligente, conciso y breve. Los aparatos móviles han elevado la comunicación a elevados niveles de sofisticación usando comentarios de textos y Facebook, escritos y orales, en tiempo real o de modo asincrónico. Manejan múltiples canales abiertos de comunicación de modo simultáneo. Frente a eso ¿qué ofrecen los educadores en las aulas? ¿Pizarras electrónicas? ¿Algún trabajo en grupo en torno a una mesa? Pensar que hay escuelas en las que ningún padre de familia se comunica con profesores por vía del email...
3) En cuanto a la resolución de problemas y pensamiento crítico, es un asunto complejo que requiere aprender algunas técnicas analíticas que no es seguro que los profesores -orientados a desarrollar los contenidos de sus disciplinas- realmente conozcan y usen. Factorizar o resolver una inecuación no prepara a nadie para resolver los problemas de la vida.

Del mismo modo cultivar el pensamiento crítico requiere de profesores especialmente dotados y un currículo orientado a ese fin, cosa poco frecuente. Un estudio hecho por Arun (2011) a una muestra representativa de más de 2,000 estudiantes de 24 universidades mostró que éstas estaban fracasando en cultivar en los alumnos precisamente esas tres habilidades: pensamiento crítico, razonamiento complejo y comunicaciones.
4) En cuanto a la creatividad, es notorio que a excepción del arte y drama las personas más creativas la pasan mal en las rígidas asignaturas y exámenes tradicionales.
5) En cuanto a la alfabetización digital el caso de la juventud del mundo árabe es paradigmático respecto de su capacidad en este tema, ya que vía Blogs, Twitter, Facebook y Youtube provocaron la caída de varios regímenes. Ninguno de esos jóvenes ha llevado cursos formales de alfabetización digital. ¿Qué le pueden enseñar los profesores a estos alumnos?
En suma, dice Donald Clark, se trata del mismo antiguo molde vertical profesor-alumno con una nueva vestimenta: sin embargo, en estas habilidades los alumnos están mejor preparados que sus profesores. Lo que ha cambiado es la diversidad de canales de comunicación y aprendizaje, la mayoría de los cuales ocurren fuera de la escuela y universidad que jamás podrán enseñarlas mediante profesores que no tienen la capacidad de hacerlo. Aún los catedráticos e investigadores más expertos suelen tener pobremente desarrolladas varias de estas habilidades. Cuadricular esas habilidades como ítems de un currículo formal definido no es la respuesta.
Los que necesitan desarrollar las habilidades para el siglo XXI son los colegios y las universidades, no lo estudiantes

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