martes, 3 de abril de 2012

EFECTOS DEL LOTE 88

Por: Mirko Lauer
Fuente
: Diario La República

Quizás nada ha hecho avanzar la ficha del gobierno hasta ahora como el anunciado retorno del lote 88 a disposición del mercado peruano. El anterior gobierno hizo algunos intentos fallidos de recuperar el recurso, facilitado a los mexicanos bajo Alejandro Toledo. El anuncio es, digamos, una versión energética de la captura de Artemio.
El primer efecto de esto será reforzar la imagende Ollanta Humala como cumplidor de promesas, promotor de una fuente de energía barata para el pueblo, y defensor de un recurso natural estratégico. El gas ya ha estado llegando a casas populares, y costando menos en algunos balones, pero a la escala que se vislumbra.
Con esto Humala tiene entre las manos la posibilidad de una redistribución a lo grande sin incurrir en el llamado populismo subsidiador. Además el anuncio calma la preocupación sobre un posible agotamiento del gas para los consumidores, como las empresas convertidas a esta fuente más barata, o interesadas en hacerlo cuanto antes.
Un segundo efecto del lote 88 será reforzar al sector estatal en la economía productiva peruana, en un esquema que deja lugar para la iniciativa privada, o la iniciativa estatal de otros países que viene haciendo negocios en el país. El pase al gasoducto surandino promete rediseñar una parte importante de una economía descentralizada.
Con reservas suficientes para el Perú, una masificación del consumo en marcha y una orientación del recurso hacia las regiones del sur, la imagen de este gobierno se empezará a liberar paulatinamente del signo de la mera continuidad frente al decenio pasado. La presencia del sector privado le da un giro novedoso, para Perú, a la operación.
Con gas suficiente y un gasoducto en marcha, aumentan las posibilidades de éxito de los otros proyectos energéticos en cuya promoción como joint ventures está empeñado el gobierno. Nos referimos, por ejemplo, a la modernización de la refinería de Talara y a las asociaciones para que el Estado participe en la explotación de yacimientos en la costa norte.
Un tercer efecto podría ser que el gobierno empiece a ser percibido como un proyecto de izquierda moderna y tecnocrática. Lo cual contrapesaría con hechos la actual imagen de gobierno simplemente arrimado hacia la derecha por consideraciones prácticas. La nueva visión podría facilitarle la gobernabilidad.
Lograr una imagen de izquierda económicamente viable dentro de un encuadre democrático ha sido en cierto modo el secreto de vecinos como Brasil o Chile. Así, con el lote 88 en el mercado peruano, Humala recupera una parte del terreno político perdido por sus indispensables alianzas electorales con el centro derecha en el 2011.

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