miércoles, 20 de marzo de 2013

La veleidosa Lima, sí sabe lo que quiere

Por: Marcela García
Directora

O, por lo menos, lo que le conviene. Se queda la alcaldesa Susana Villarán, la escandalosa (por la parafernalia armada), aunque es legal el pedido de revocatoria, fue negado por la población limeña. Primó el sentido común, la sensatez y lo más importante, la toma de conciencia de que a pesar de los desaciertos, - que por cierto la gran mayoría de los alcaldes no son ajenos a ellos- la alcaldesa, es una persona con valores, principios y decidida a ordenar entre otras cosas el tránsito. 
La capital ha demostrado que eso es lo que quiere, es decir, una gestión transparente, sin mecedoras ni elocuentes promesas. No estamos contra la revocatoria, pensamos que es un instrumento que debe ser utilizado cuando nos encontramos frente a la incapacidad o corrupción fragante de una autoridad, pero este no era el caso. 
Ya para todos está claro que era un manejo con tinte politiquero, al que se sumaron una serie de fuerzas políticas con el erróneo cálculo de que podían cosechar frutos para las próximas elecciones, el cálculo salió mal, el pueblo ya no se deja engañar. Esto sumado a la actitud por demás acertada y propositiva de ciudadanos conscientes de que lo primero era la ciudad, de que no se podían darse el lujo de paralizarla, quedar sin conducción, más aún se tomó en cuenta los recursos y pérdida de tiempo que significaban unas nuevas elecciones, decidieron por el NO, A LA REVOCATORIA. 
Es un orgullo, y una gran esperanza comprobar que el criterio y la búsqueda de un cambio hacia los valores, está muy por encima de intereses partidarios o personales. Los ciudadanos, y en este caso los limeños están aprendiendo que el bienestar debe llegar a todos, no a unos pocos, como era costumbre. Lima nos ha dado un ejemplo, en nuestra región ya hay algunos alcaldes con la bendita revocatoria encima, el ¿Por qué?, no importa ahora está de moda “la revocatoria”. 
Tenemos que aprender a ejercer nuestros derechos, pero por causas realmente justas, que valgan la pena y que contribuyan a una mejora en la calidad de vida. La democracia se construye de a pocos con, cuesta, todos lo sabemos, es mucho más fácil que otros decidan por nosotros y es mucho más fácil tomar decisiones sin que nos vigilen, y sin rendir cuentas.

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