miércoles, 13 de marzo de 2013

Mujer y poder

Por: Guido Lombardi

A juzgar por algunas bromas de mal gusto de las que hemos sido testigos en los últimos días, muchos varones no se resignan a la independencia femenina. Ni en el ámbito familiar ni en la esfera laboral.
Por desgracia, el asunto no se limita a esas “bromas”. Somos el país de la región con la más alta tasa de violaciones y con menor tasa de educación femenina (el 78% de los analfabetos son mujeres).
Adicionalmente, según información difundida por el Instituto de Opinión Pública de la Universidad Católica, precisamente con ocasión del Día de la Mujer, el 60% de los varones encuestados piensa que una mujer que es madre solo debe trabajar a tiempo parcial y un 61,3% opina que ser ama de casa es tan satisfactorio como trabajar por un salario.
Para dar una idea de cuánto camino tenemos que recorrer antes de celebrar la libertad femenina, basta citar un tema considerado “insignificante”: el acoso sexual callejero, una amplia gama de prácticas a las que la población parece estar habituada y considera “naturales” e “inofensivas”.
El fenómeno es básicamente urbano y afecta a las más jóvenes. En Lima Metropolitana, nueve de cada diez mujeres entre los 18 y los 29 años de edad señalaron haber sido víctimas de al menos una modalidad de este tipo de acoso.
Esos actos –considerados por muchos como inofensivos–, pueden retraer a la mujer de los espacios públicos, con correlatos diversos, pero siempre negativos, en su proyecto de vida. Lo más grave es que casi un 80% de los encuestados está “de acuerdo” en que las mujeres que se visten de determinada manera se exponen a que se les falte el respeto.
Es indispensable poner en marcha campañas de sensibilización e imponer multas y sanciones a quienes incurran en tales conductas.

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