miércoles, 24 de abril de 2013

Refinen su transparencia

Por: Juan Carlos Valdivia


Quizás lo más grave en este pretendido retorno a la actividad empresarial del Estado, es la poca transparencia con que se viene manejando el tema desde hace varias semanas. En el Ejecutivo, los ministros como de costumbre no saben nada, mientras las reuniones y coordinaciones se vienen realizando directamente en Palacio de Gobierno. Ayer nomás, preguntado el presidente del Consejo de Ministros afirmó no saber nada, mientras el Presidente de la República se reunía con los más altos ejecutivos de Repsol.
Pero desde semanas atrás se vienen coordinando en Palacio la contratación de consultores, las reuniones con el banco de inversión, y las consultas a unos pocos funcionarios comprometidos en la operación. Un ministro obediente, como lo es el de Energía y Minas, ha venido participando en la organización de todo este tinglado.
¿Por qué tanto secreto? ¿Por qué actuar a espaldas de la correcta fiscalización del Congreso? ¿Quién tiene tanto poder para poder tomar estas decisiones sin ningún control?
Comprar La Pampilla es un mal negocio y pareciera que hay alguien en el Gobierno dispuesto a ayudar a Repsol a deshacerse de un problema. O han engañado a ese alguien, o hay quien está haciendo un gran negocio. La falta de transparencia en una operación millonaria no es una buena señal, pues parece confirmar que hay algo que se está ocultando.
Es una actitud groseramente torpe pretender negar una operación en donde participan tantas personas, y en donde las reuniones se realizan en el centro del poder. En una democracia no hay secretos, y el Ejecutivo no puede tomar decisiones que no terminen siendo revisadas por el Congreso de la República. ¿Qué funcionario asumirá las responsabilidades legales y políticas de esta operación?
Por la salud de nuestro sistema democrático debe transparentarse esta operación. En el Consejo de Ministros hay gente decente, profesionales exitosos que no tienen por qué ser comparsas en una transacción oscura. Hay de los otros también, los sobones dispuestos a acatar órdenes. Que cada quien asuma su responsabilidad.

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