martes, 9 de julio de 2013

La utopía de la justicia

Por: Augusto Álvarez Rodrich

En una sociedad como la nuestra, donde muchos hacen lo que les da la gana sin interesarles las consecuencias de su irresponsabilidad por la falta de respeto a las personas y la impunidad que nos desgobierna, la decisión de ayer de la Corte Suprema sobre la tragedia de Utopía es una noticia alentadora. La Sala de Derecho Constitucional y Social Permanente de la Corte Suprema ordenó la reapertura del proceso penal contra Alan Azizollahoff y Edgar Paz en el estado en que fue indebidamente cerrado por el hábeas corpus presentado por su abogado Alberto Químper. 
Es el mismo operador de los ‘Petroaudios’ de quien también existe testimonio directo sobre su pretensión de maniobrar con descaro para beneficiar indebidamente a sus entonces clientes Azizollahoff y Paz, quienes nunca han sido juzgados. El fallo de la Corte Suprema significa que ahora ambos tendrán que responder por una acusación como autores del homicidio de veintinueve jóvenes que encontraron una trágica muerte en una discoteca que no tomó la precaución elemental para cuidar la vida de los asistentes. 
Por el contrario, por la irresponsabilidad con que organizaron la discoteca, terminaron produciendo esas veintinueve muertes absurdas. Ahora, gracias a este fallo de una sala de la Corte Suprema, será posible que, once años después de la tragedia, y luego de un proceso judicial plagado de irregularidades, se pueda empezar, por fin, a hacer justicia. Este fallo es valioso por dos razones. 
Primero, por la memoria de veintinueve jóvenes que encontraron esta muerte absurda debido a la irresponsabilidad de los que manejaban esta discoteca. La manera más apropiada de rendirles homenaje es, precisamente, llevando este caso hasta las últimas consecuencias para que se haga justicia a pesar de todos los obstáculos que se han presentado para avanzar en esa dirección. Al respecto, también cabe un agradecimiento a los padres de estos veintinueve jóvenes, cuyo esfuerzo conmovedor y encomiable ha hecho posible que el caso se pueda reabrir. Esto nos lleva a la segunda razón de por qué es tan importante este fallo: porque lanza un mensaje inequívoco a la sociedad de que la irresponsabilidad se paga y de que esto también alcanza a los directivos y organizadores de empresas, desde una discoteca irresponsable hasta una empresa de transporte que cotidianamente produce muertes. 
Esto contribuirá a construir una sociedad que no esté dispuesta a tolerar con tanta facilidad más crímenes absurdos, y donde las sanciones sean tan severas que obliguen a que se tomen todas las medidas requeridas para que no haya más tragedias tan tristes como la de ‘Utopía’.

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