viernes, 20 de septiembre de 2013

¿Cuál es el Trujillo que queremos?

Por: Marcela García Guerrero

Las aguas se están moviendo en nuestra ciudad, qué duda cabe, ya estamos en pleno proceso electoral, nuevos nombres, nuevos frentes, viejos partidos, con otros rostros, en fin, la movida comenzó, quizás antes de tiempo pero es normal dadas las circunstancias bastante diferentes a las del 2010. 
Ahora, cualquier cosa puede pasar; esto preocupa no solo a los políticos, también es una preocupación para los ciudadanos en general, ellos saben que tienen una gran responsabilidad tanto en lo que han hecho los políticos, como en lo que han dejado de hacer, por esto yo considero que estamos en un excelente momento para plantearnos ciertas preguntas, que van más allá del pensar en el candidato que hará mejor gestión, o por lo menos pasable. 
Por ejemplo, debemos preguntarnos ¿En qué tipo de ciudad soñamos?, ¿Qué queremos para nuestros hijos? ¿Soñamos con una ciudad llena de parques, con grandes ciclo vías, en las que el peatón sea prioritario a los motorizados de todo tipo? ¿Soñamos con que nuestro centro histórico en una acción concertada recupere su atractivo arquitectónico y cultural como un reconocimiento a nuestra historia, pero también como un atractivo más para la industria sin chimeneas que es el turismo?, ¿pensamos en una ciudad culta, emprendedora y con gran conciencia cívica?, 
Si es así entonces tenemos que reconocer, que lo que estamos viviendo en este momento es una ciudad que, en lugar de grandes espacios públicos, tiene grandes centros comerciales en los que, es cierto, se han generado puestos de trabajo, pero también es cierto que se ha confundido el espacio público con el comercial, en el que sutilmente llevan a la gente a comprar, es decir es una promoción al libre mercado, no es una acción que contribuya a la mejora de la calidad de vida. 
En una palabra, estamos confundiendo a los ciudadanos, creemos que estos grandes almacenes son buenos per se, buenos porque les permiten soñar en tener todo aquello que se consigue solo con el dinero. ¿Que es malo? No, no es malo tener estos centros comerciales, lo malo es la confusión que se ha generado, ahora tenemos hasta una clínica dentro de un centro comercial; yo pensé que dentro de estos deberían haber postas médicas o algo más discreto. 
Calidad de vida es vivir en una ciudad en la que sus habitantes puedan desarrollarse física e intelectualmente, en la que se promueva para todos sus moradores, espacios apropiados para cada actividad como: El deporte, la lectura, las artes, el diálogo, además de las satisfacciones materiales como es el comer y vestir. Una ciudad que genera satisfacción, seguridad, comodidad, desarrolla entre sus habitantes, el respeto por sí mismos y por ende colectivo, esta es una ciudad amada por su gente. 
Tenemos ejemplos de estas ciudades, y sin ir muy lejos Medellín, en Colombia; acabamos de recibir la visita de varios funcionarios de esta ciudad ellos han venido para transmitirnos todo lo que se puede hacer para devolver a sus ciudadanos la confianza y dignidad perdida, ¿cómo lo hicieron? 
Primero pensando en los habitantes y trabajando por mejorar su calidad de vida, ejemplo el transporte. La cultura es otro complemento que se trabaja a diario, los niños pueden visitar el mejor acuario que se pueda construir, jugar en espacios que educan, como su famoso planetario, tienen a su vez, un ambiente dedicado al desarrollo de la intuición, de la técnica, todo tiene un porqué, todo está pensado para conseguir un desarrollo integral. 
La satisfacción del ser humano no es solo material, no todo se compra, tiene y debe desarrollar su lado espiritual y humano. Los gobiernos deben contribuir a ello; los ciudadanos tenemos derecho a exigirlo, pero nadie exige lo que no conoce, por eso debemos recordarlo y tenerlo muy presente.

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