miércoles, 16 de octubre de 2013

Engranaje de la impunidad

Por: Augusto Álvarez Rodrich 

RÍO. Entre los más de 1.300 periodistas de investigación de 87 países reunidos en esta ciudad en la más amplia cita de este oficio que se recuerde –organizada por Global Investigative Journalism Network, la Asociación Brasileña de Periodistas de Investigación y el Instituto Prensa y Sociedad– hay muchas historias de revelaciones que, en su momento y en su ámbito, sacudieron al poder. Pero solo unas pocas logran los premios mundiales que las vuelven ejemplos a seguir por quienes quieren desnudar a la corrupción para ayudar a construir un mundo mejor. 
El domingo en la mañana tuve la suerte de moderar la mesa de este evento en la que se presentaron tres investigaciones distinguidas con uno de esos premios célebres. Wallmart en México. Una investigación de la mexicana Alejandra Xanic von Bertrab y David Barstow, de The New York Times, consiguió el Pulitzer 2013 gracias a un minucioso trabajo de 19 meses que, usando los mecanismos de acceso a información pública, demostró que el rápido ingreso de esta corporación a México fue posible por el pago de inmensos sobornos a autoridades. 
La Corte Suprema de Brasil. Rubens Valente, de Folha de Sao Paulo, recibió el premio 2013 de periodismo de profundidad de la SIP con un trabajo de cinco meses que demostró que la Corte Suprema de Brasil tiene un complejo sistema para impedir que los políticos acusados de corrupción sean sentenciados. De 266 casos, solo uno ha sido condenado pero aún no está en la cárcel. 
La impunidad goza de buena salud. Fútbol en Brasil. Sergio Rangel, también de Folha de Sao Paulo, ganó el premio Esso –el más importante de Brasil– al revelar que el hoy ex presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, Ricardo Teixeira, era un corrupto de marca mayor, y que usaba este deporte para volverse multimillonario. Como consecuencia de esta investigación periodística, Teixeira debió renunciar al cargo que ejerció durante 23 años luego de que lo pusiera ahí su suegro, el también corrupto ex presidente de la FIFA Joao Havelange. Sin embargo, Teixeira no está preso. 
Son tres historias fascinantes que reflejan el papel del periodismo de investigación para limpiar la sociedad de tanta corrupción, pero que también revela sus limitaciones pues, al final, el engranaje de la impunidad –el título de la investigación de Valente– sigue invicto en su capacidad de asegurar que los corruptos sigan gobernando nuestro destino. 
Finalmente, mientras se desarrollaba el debate en la mañana del domingo pensaba en qué puede estar pasando en la Federación Peruana de Fútbol, en nuestra Corte Suprema, y en tantos municipios y gobiernos regionales cuando se relacionan con las empresas. Me temo lo peor.

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