martes, 15 de octubre de 2013

Justicia vial. ¿Existe?

Por: Federico Battifora 

Los peatones, ciclistas y motociclistas, por su condición de “vulnerabilidad” o mayor exposición al riesgo o peligro potencial, en su condición de actores, incluyendo a los usuarios de los servicios de transporte público masivo son las principales víctimas de lo que sucede cotidianamente en la vía de todos, principalmente en nuestra capital, aunque ya es un problema muy serio a nivel nacional. 
Estos grupos sociales deberían ser los primeros en promover y respaldar cualquier iniciativa que emane de la autoridad, para mejorar su performance y, valga la redundancia, justamente como autoridad tan venida a menos y en este caso específico, a través del control, fiscalización y sanción a los otros actores de la vía de todos que no cumplan con las normas de prevención en seguridad vial, porque son los “choferes de vehículos automotores de tres ruedas o más” los responsables de la severidad expresada en las pistas. Son entonces estos choferes los responsables directos de apretar en exceso el acelerador del vehículo o mantenerlo a una velocidad insegura. 
Mientras esta conducta incorrecta de manejo persista, se deberá ser inflexible en sancionarlos severamente, tal como ellos hacen, día a día, con su inconducta en la conducción generando tristes eventos viales, en detrimento de la vida y salud de los “otros actores en la vía de todos”. 
Acceder a una conducta coherente y correcta, madura y respetuosa en la vía pública de parte de los choferes de vehículos automotores, es tarea difícil. Pero lo cierto es que tenemos, por “angas o por mangas”, que reducir drásticamente los incidentes de tránsito fatales en nuestra patria, es una asignatura pendiente desde tiempo atrás y que los políticos de turno de ayer y hoy, llevaron y llevan una simbólica espada de “Damocles” sobre sus conciencias. 
Solo se podrá obtener esta drástica reducción en la medida que incorporemos también la “Justicia vial” a través de una adecuada, eficiente, eficaz, equitativa y moderna fiscalización, con su correspondiente régimen de sanciones (MULTAS) ejemplares, sobre todo a los incorregibles. 
Entonces, aceptando como principal objetivo inmediato, en este estado de “emergencia” lo que debemos obtener es la reducción drástica de la velocidad, el exceso de velocidad es la causa principal de la severidad en los incidentes de tránsito. Las leyes de la física no las podemos cambiar, a mayor velocidad la fuerza de impacto es determinante, aun con todos los accesorios de protección que la industria automotriz incorpora en los vehículos automotores cada año.

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