martes, 30 de abril de 2013

Las mentiras tienen patas largas

Por: Jorge Bruce


En su extraordinario compendio de aforismos, Mínima Moralia, el filósofo T.W. Adorno dedica uno de ellos, titulado Pseudomenos, a la verdad y la mentira. Pseudomenos es la palabra griega para “mentiroso”, que dio su nombre a la llamada paradoja cretense del filósofo Epiménides, del siglo VI A.C., quien hizo la siguiente proposición: “Todos los cretenses son mentirosos”. Siendo él uno de ellos, parecía imposible determinar la falsedad o verdad de su afirmación. Algo parecido sucede con la política. Cuando Nadine Heredia responde de manera críptica acerca de su candidatura, diciendo que no está en su agenda, suena a negación clamorosa y, más bien, pareciera que es el único punto de su agenda, al cual se supeditan todos los demás. Puede que al final decida no presentarse, pero por el momento todo lo que hace pareciera encaminarse en esa dirección. Cuando Toledo dice que el Presidente deberá responder por su viaje a Venezuela y el apoyo a Maduro, y luego nos enteramos por gente de su propio partido que los llamó por teléfono para que aprueben el viaje presidencial, nos sentimos timados. 
O por lo menos tratados como niños incapaces de comprender la complejidad de los desafíos geopolíticos. Pero definitivamente sabemos que no nos están diciendo la verdad monda y lironda. Cuando Alan García dice, en el programa Sin Medias Tintas, que los narcoindultos fueron actos de compasión hacia pobres víctimas, condenadas a diez años de prisión por el robo de un par de zapatillas (hasta un psicoanalista sabe que ese delito no recibe esa sanción en nuestro código penal), y luego nos vamos enterando de los detalles de la cadena de corrupción que permitió esos indultos, nos queda claro que nos están tomando por idiotas. Acto seguido aparecen las pintas de No a la Reelección Conyugal, que oportunamente desvían la atención del escándalo filtrado, es cierto, por la megacomisión (¡qué nombrecito tan apropiado!). 
Vamos, la paradoja sigue en pie. Decir que todos los políticos son mentirosos es tan engañoso como decir que todos los cretenses lo son. Adorno ya lo había comprendido en su texto de 1951 cuando escribe: “El poder magnético ejercido por ideologías trilladas debe ser explicado, más allá de la psicología, por la decadencia objetiva de la evidencia lógica como tal. 
Las cosas han llegado a un punto en el que las mentiras suenan como verdades, y las verdades como mentiras.” Cuando el ministro Castilla dice que este es un gobierno pragmático, acaso sin darse cuenta de que así se autodefinía el Gobierno de Fujimori, lo que subraya es el oportunismo y la ausencia de un proyecto de sociedad. A la fuerza, los peruanos nos hemos entrenado como una suerte de psicoanalistas de la vida cotidiana, descifrando lo que nos dicen los políticos, leyendo entre líneas, interpretando tanto sus declaraciones como sus silencios. Las mentiras, dice Adorno, contrariando el sentido común, tienen patas largas. Los políticos saben que pueden recurrir a éstas cuantas veces haga falta, siempre y cuando haya un poder que los respalde.

miércoles, 24 de abril de 2013

Refinen su transparencia

Por: Juan Carlos Valdivia


Quizás lo más grave en este pretendido retorno a la actividad empresarial del Estado, es la poca transparencia con que se viene manejando el tema desde hace varias semanas. En el Ejecutivo, los ministros como de costumbre no saben nada, mientras las reuniones y coordinaciones se vienen realizando directamente en Palacio de Gobierno. Ayer nomás, preguntado el presidente del Consejo de Ministros afirmó no saber nada, mientras el Presidente de la República se reunía con los más altos ejecutivos de Repsol.
Pero desde semanas atrás se vienen coordinando en Palacio la contratación de consultores, las reuniones con el banco de inversión, y las consultas a unos pocos funcionarios comprometidos en la operación. Un ministro obediente, como lo es el de Energía y Minas, ha venido participando en la organización de todo este tinglado.
¿Por qué tanto secreto? ¿Por qué actuar a espaldas de la correcta fiscalización del Congreso? ¿Quién tiene tanto poder para poder tomar estas decisiones sin ningún control?
Comprar La Pampilla es un mal negocio y pareciera que hay alguien en el Gobierno dispuesto a ayudar a Repsol a deshacerse de un problema. O han engañado a ese alguien, o hay quien está haciendo un gran negocio. La falta de transparencia en una operación millonaria no es una buena señal, pues parece confirmar que hay algo que se está ocultando.
Es una actitud groseramente torpe pretender negar una operación en donde participan tantas personas, y en donde las reuniones se realizan en el centro del poder. En una democracia no hay secretos, y el Ejecutivo no puede tomar decisiones que no terminen siendo revisadas por el Congreso de la República. ¿Qué funcionario asumirá las responsabilidades legales y políticas de esta operación?
Por la salud de nuestro sistema democrático debe transparentarse esta operación. En el Consejo de Ministros hay gente decente, profesionales exitosos que no tienen por qué ser comparsas en una transacción oscura. Hay de los otros también, los sobones dispuestos a acatar órdenes. Que cada quien asuma su responsabilidad.

lunes, 22 de abril de 2013

Nueva victoria de Javier

Por: Raúl Wiener


Javier Diez Canseco fue suspendido hace muchos años en su condición de congresista luego de propinarle un puñetazo al fujimorista Daniel Espichán que le mentó la madre en pleno hemiciclo.
Le pusieron 120 días que él cumplió con el mejor humor volviendo a la militancia de la calle. Al final los perros de presa de la dictadura se protegían entre ellos y sus sanciones no eran sino una rutina de una mayoría capaz de los peores legicidios.
La suspensión actual es distinta, en primer lugar porque está en juego el honor del sancionado por una supuesta falta ética que no va más allá de una venganza política.
En segundo lugar porque está ha sido un castigo impuesto otra vez por el fujimorismo, pero en esta oportunidad acompañado del APRA, Solidaridad Nacional y parte de la bancada de Gana Perú por la que fue elegido el congresista izquierdista. Esta composición del voto, a la que hay que sumar la de otros individuos sueltos, revela una colusión para sacar de escena al representante de mayor historia y conocimiento.
La enfermedad que ha seguido al abuso ha sido un hecho fortuito que subraya el carácter desgraciado de esta sanción que ahora no puede demorar para ser levantada. El propio Poder Judicial a través del 5to. Juzgado acaba de reconocer que en este caso –mucho más que en el de La Parada-, la función protectora de la sentencia de habeas corpus debe ser inmediata y la apelación correr por vía separada.
Claro que después del último mandato judicial suena a risa la pataleta del llamado “perro de chacra” que dijo que el fallo que ordenaba la nulidad de la sanción a Diez Canseco era la obra de un “payaso”. Hoy, estamos ante otra resolución que le ordena al Congreso nuevamente en mayúsculas y le establece un plazo perentorio de cinco días para cumplir, bajo las responsabilidades de ley.
Estamos pues ante una derrota en toda la línea de la prepotencia del número y de una victoria de la limpieza política. Sin otra fortaleza que su propio coraje, Javier ha hecho retroceder una inmensa maquinaria en su contra. En estos momentos en que por todas partes se realizan homenajes y cadenas de solidaridad para que Diez Canseco supere el mal momento, cualquiera puede comparar la estima pública hacia el tribuno revolucionario frente a la miseria de sus sancionadores, reflejada en la enorme desaprobación del Congreso.
Creo que en estos días se está escribiendo historia. La batalla simultánea de Javier para recuperar su salud, derrotar la coalición mafiosa del Congreso y seguir presente en la lucha política con sus artículos semanales y su carta a los trabajadores, no habla de su pasado ejemplar sino de su extraordinario presente. Fuerza Javier.

sábado, 20 de abril de 2013

Cojos ilustres que caminan derecho

Por: Sigifredo Orbegozo Venegas

Con motivo de los vergonzosos indultos otorgados a narcotraficantes – con tarifa de tantos miles por año menos – otorgados por Alan García (y que no se haga el tonto), particularmente he sentido la ausencia del verbo y la pluma de Javier Diez Canseco.
Tajante, claro, fustigante e impenitente en su lucha contra la corrupción, él no daba tregua a los pícaros ni les temía a pesar del poder que tuvieran. Las Cosas eran al revés. Los políticos y funcionarios cotizables sin duda no lo podían ver. Nunca sus limitaciones físicas le sirvieron de pretexto para no asistir a las marchas donde muchas veces debía enfrentarse a los varazos de la policía ni a las piedras de grupos retardatarios. O para estar al lado de los campesinos necesitados en las alturas de nuestros andes. Fue un político que resistía a pie firme los embates de los gobiernos enemigos de la justicia social y los derechos humanos.
Soportó carcelerías injustas, destierro y atentados, mientras otros que tenían las piernas buenas las utilizaban para correr de la justicia hasta que prescriban los delitos.
A Javier lo conocí en 1978 en un Fórum internacional sobre “El voto de los Analfabetos” organizado por Enrique Bernales de la Universidad Católica del Perú. Conclusiones que sirvieron para incorporar dicho sufragio por la Constituyente, a la Constitución de 1979. Por azar me senté a su lado y pronto me di cuenta de la delgadez de sus piernas. A principio creí que eran ortopédicas, pero luego caí en la cuenta que la polio se había ensañado con él. Sus intervenciones fueron excelentes por lo bien fundamentadas y mejor expuestas, luego, con la experiencia, su oratoria se haría más vigorosa y contundente. Sus ideas, algunas tal vez no acertadas, las defendió con todo su cuerpo: con el sano y con el enfermo. Y siempre honestamente. Por eso en la actividad parlamentaria – como en su momento la de Carlos Malpica Silva Santisteban – por su argumentación lógica y valiente acompañada, además, de pruebas, siempre era esperada por sus partidarios y adversarios. Y escuchada con atención. Él habría sido un buen parlamentario en cualquier parlamento del mundo.
En un país donde “es muy difícil andar derecho”, Javier demostró – como César Lévano – que aunque flaqueen las piernas se puede uno mantener enhiesto si tiene una voluntad férrea y una honestidad a toda prueba. En la historia del valor y del talento, hay toda una estirpe de discapacitados ilustres que se remontan al Manco de Lepanto, Don Miguel de Cervantes y Saavedra, hasta ciegos esclarecidos como Jorge Luis Borges y en nuestra patria al mayor pensador que hemos tenido: José Carlos Mariátegui que pasó parte de su vida en silla de ruedas, pero no dejó de luchar nunca hasta el final.
La obra de estos personajes que se sobreponen a la adversidad, es, finalmente, el que con su ejemplo, completan la obra que les faltó hacer cuando se van. . .

martes, 16 de abril de 2013

Alan y Humala: astucia e inteligencia

Por: Carmen González

¿Alan García es muy inteligente o es muy astuto? La astucia es la pseudo-inteligencia enfocada, siempre, a objetivos propios.
La inteligencia verdadera es distinta y muy superior. Es la cualidad que se logra crear en bien de los demás. Alan fue astuto y no inteligente al decir que “Dios lo había iluminado para dar los 5 mil 500 indultos”. Buscaba venderse como hombre justo.
Una persona realmente inteligente y equilibrada no daña ni engaña para conseguir ‘sus’ objetivos: sabe que lo valioso se obtiene con talento, esfuerzo y trabajo. H. Gardner dice que la inteligencia es la capacidad de resolver problemas o de crear algo valioso para una o más culturas –asociando la inteligencia a lo social– y que las hay de varios tipos: lógica-matemática, lingüística-verbal, visual-espacial, corporal-cinética, musical, interpersonal, intrapersonal (conocimiento de uno mismo) y naturalista. Siempre con creación a favor de la sociedad.
Alan puso en duda la capacidad intelectual de Ollanta Humala al decir: “Lo de panzón se quita con dieta, esto de acá (lo que hay en la cabeza) no se le quita con nada”. ¿Confundió su astucia ilustrada con lo que es la real inteligencia, que en nuestro caso sería la creación a favor de los más necesitados, empezando por evitar la corrupción, que le roba fondos del pueblo?

sábado, 13 de abril de 2013

¿Educar para irse o quedarse en el Perú?

Por: León Trahtemberg

Buena parte del currículo del siglo XX tuvo un sesgo nacionalista-localista, que considera al Perú como eje de los estudios de historia, literatura, geografía, economía y en general las ciencias sociales. Eso por un lado tiene mucho sentido, porque alude a la identidad de los peruanos, pero por otro lado resulta incompleto, porque desconoce las implicancias de la globalización para el desarrollo del Perú. 
Esa globalización obliga a estudiar y conocer a fondo al Perú, pero a su vez a estudiar los desarrollos mundiales que definen el futuro de la humanidad y que tienen que ver con el propio desarrollo peruano. Por ejemplo, ¿qué espacio en el estudio de las ciencias sociales ocupa el Islam, India o China, tres de los grandes actores del poder mundial? 
¿Qué saben los escolares peruanos sobre el desarrollo de los movimientos indigenistas, ambientalistas, las mafias y grupos terroristas internacionales, el mundo de las ONGs, los tribunales internacionales (por asuntos de DD.HH. y comerciales), las crisis financieras globales, etc. todos los cuales cada vez juegan roles más importantes en la definición de las agendas mundiales? Los egresados escolares (y no pocos universitarios) no saben (casi) nada del mundo en el que viven.
Agreguemos a eso que hay 3 millones de peruanos viviendo en el extranjero y en diez años serán muy pocos los peruanos que no hayan viajado a otros países por razones turísticas, laborales, académicas, comerciales, etc.
Siendo así, una buena educación para el siglo XXI no es una educación orientada a que los peruanos nunca se vayan del Perú o a la inversa, para estimular su emigración a otros países, sino una educación para ser ciudadanos del mundo moderno y que les permita ser competitivos para lidiar con los nacionales o migrantes de cualquier país del mundo que al igual que los peruanos, se mueven en busca de oportunidades para su desarrollo. Eso obliga a replantear el currículo escolar para que haya una mejor articulación entre lo nacional y lo internacional, cosa de la que evidentemente carecemos.
Una razón más (además del reiterado fracaso en Matemáticas y Comunicación) para reformar el currículo nacional.

jueves, 11 de abril de 2013

Talante autocrático

Por: Augusto Álvarez Rodrich

Hoy puede ser un día funesto para la libertad de expresión en el Perú si –como parece que es su intención– el pleno del Congreso vota a favor del proyecto de ley promovido por el gobierno del presidente Ollanta Humala para penalizar la negación de los delitos de terrorismo.
El proyecto aprobado en las comisiones de Justicia y Constitución sanciona con hasta quince años de cárcel a quienes, públicamente, nieguen el delito de terrorismo para promover la comisión de estos ilícitos, hacer apología, o utilizarlos para adoctrinar con fin terrorista.
Este proyecto pretende corregir las graves deficiencias de la iniciativa previa preparada por el Ejecutivo, enfatizando la provocación a la comisión de delitos de terrorismo a través de la negación, pero sigue teniendo el mismo carácter antidemocrático e intolerante del original.
El proyecto alude a un estado mental imposible de probar. Al juzgarse solo expresiones, la determinación de la intención depende de la arbitrariedad o subjetividad del juez y no de un parámetro objetivo.
La propuesta no advierte que la provocación a la comisión de delitos plantea problemas de delimitación y, por ende, de confusión con la figura de instigación a la comisión de delitos, que ya está regulada en el Código Penal y cuenta con una consolidada interpretación de sus alcances en la doctrina y jurisprudencia nacional.
A su vez, no se entiende cómo la negación de algo puede generar o provocar conductas activas como la comisión de delitos de terrorismo o apología de este delito. Es decir, no ayuda a combatir al terrorismo.
Por sus deficiencias, confusión y redundancia, este proyecto es un serio riesgo a la libertad personal y de expresión, y debe ser rechazado, tal como lo ha recomendado el Ipys, Human Rights Watch o el IDL.
No es la única amenaza reciente del gobierno del presidente Ollanta Humala a la libertad de expresión. Otra es el artículo 12 de la ley que regula el Sistema de Defensa Nacional, el cual establece que la ciudadanía no podrá conocer información relacionada con la seguridad y la defensa porque esta será secreta, sin excepción ni límite de tiempo, y que el periodista que la viole irá a la cárcel hasta por quince años. Hace tiempo que esta disposición –que amenaza la libertad de expresión y favorece a la corrupción– debió ser derogada.
El presidente Humala ya ha recibido innumerables expresiones de la amenaza a la libertad de expresión que implican estas iniciativas.
Notificados estamos de este talante antidemocrático, pero ¿también el pleno del Congreso va a avalar, hoy, el proyecto de negacionismo que recorta el derecho a la libertad de expresión? Ojalá que no.

La falsa ética al banquillo

Por: Raúl Wiener

Claude Maurice, en uno de sus mejores ladridos, ha calificado de “payaso” al juez que ordena a la Comisión de Ética reiniciar el proceso sobre el caso Diez Canseco por haber vulnerado el derecho de defensa del izquierdista y en franca rebelión ha añadido que no recibe mandato imperativo de nadie.
El Fujimorista Díaz Dios ha propuesto a su vez citar al presidente de la Suprema para que responda por el fallo de un juez constitucional de primera instancia y el solidario Urtecho ha añadido que este caso sería equivalente a que el Congreso invada funciones de la OCMA.
Los tres habladores son precisamente los de los votos que condujeron el punto al pleno donde se hicieron los realineamientos políticos para la sanción vergonzosa. Los tres, por supuesto, representan a la nueva coalición de derecha fachistona que se manifestó durante la revocatoria. Mientras que el pastor Lay, como siempre, evitó su voto en comisión y dejó al Fujimorista fundamentar su venganza refundiendo su cristianismo con la oscura mayoría sancionadora.
Ahora Lay nuevamente habla de esperar, pero ya está arrastrado por la ira apro-fuji-castañedista. Porque lo que el juez dice es que siempre tiene que existir el amparo constitucional para quien puede estar sufriendo un abuso de su derecho. Y en la denuncia contra Diez Canseco hubo un informe técnico que descartaba la acción dolosa, no hubo mayoría de la comisión sino un conjunto de cobardías (inasistencias y abstenciones) y hubo una clara intencionalidad política.
Alguna vez, Claude Maurice Mulder dijo que esta era la oportunidad para castigar a quien siempre fiscalizó a los otros, y Díaz Dios no se olvidó que Javier Diez Canseco fue quien presidió la comisión que investigó los delitos económicos de los 90.
El proceso para la sanción por un proyecto que no estaba presentado ni fundamentado, y que nunca tuvo efectos, sobre el valor de las acciones de inversión, pero que tiene que ver con el interés de muchísimas personas, fue increíblemente kafkiano. Como todo dependía de una denuncia periodística, se fueron agregando cargos de acuerdo a como salían nuevos titulares, al punto que al momento de votar se tenía una acusación remachada que no había sido la que salió de la Comisión ni la que expuso Díaz Dios, con el resultado que nadie sabía exactamente por lo que estaba votando, salvo sus propias molestias hacia el denunciado.
Diez Canseco fue atacado por un Congreso mediocre que le temía a su imagen de luchador anticorrupción. Se quiso consagrar con un voto el principio de que todos aquí son corruptos.
Después de ello hemos tenido a Claude Maurice defendiendo a Alan y sus indultos, a Díaz Dios y Fujimori y a Urtecho con Comunicore. Y todos tranquilos. Incluido Ollanta que no dice nada de Diez Canseco, enfermo y sancionado por parte de su bancada.

martes, 9 de abril de 2013

Socialmente responsables

Por: Jorge Palao Castañeda

Las organizaciones son como los seres humanos, ¿Podría imaginarse a una persona que lleve su vida sin sueños, metas, objetivos y que no tenga establecidos sus valores? ¿Cómo imagina que terminaría la vida de esta persona?, de igual manera, hoy en día muchas empresas alrededor del mundo entran al mercado por un capricho, por decirlo así, de sus dueños, que sin haber analizado previamente la situación u oportunidad, deciden abrir su empresa a la deriva, lamentablemente la mayoría de estas no logran permanecer por mucho tiempo en el mercado.
Cualquier negocio, sin importar su tamaño o especialización, debe tener una razón de ser, debe anhelar, tener un sueño, y principalmente tener un rumbo que le ayude a dirigir su camino en conjunto con todos los miembros de la organización y con un objetivo de beneficio social que, en el Perú de hoy, es condición necesaria y suficiente para seguir creciendo.
Esto se puede resumir en el concepto de estrategia empresarial con responsabilidad social, donde el pensamiento y análisis estratégico son las habilidades más importantes de la vida empresarial actual puestas al servicio no solo de la empresa, sino también al servicio de la sociedad, para lograr que el mercado como tal siga creciendo de la manera más equitativa posible, así nos aseguraremos una demanda futura y menos traumas sociales en el futuro.
La razón de ser de la estrategia en nuestros días es la de servir de mapa y brindar la dirección principal para todas las empresas, de ahí que sea esencial para toda organización definir y establecer su estrategia para el presente y el futuro, pero incluyendo dentro de sus estados financieros de fin de año, otro análisis de “rentabilidad social” donde se incluya el balance de los beneficios sociales que logró, para hacer de nuestra sociedad una más equitativa en oportunidades y justa en la redistribución de la riqueza.

sábado, 6 de abril de 2013

La alcaldesa del striptease

Por: Eduardo González Viaña


En 1963, la primera alcaldesa de Lima hizo lo que generalmente se espera de una mujer que llega a ese cargo.
En nuestros días, la alcaldesa ha hecho mucho más de lo que se espera que haga un hombre.
Anita Fernandini de Naranjo no fue electa. Llegó a la municipalidad por designación de una junta militar que ansiaba atraerse las simpatías de las mujeres y de las clases a las que doña Anita pertenecía pues era hija del poderoso minero Eulogio Fernandini de la Quintana y era considerada la mujer más adinerada del Perú.
Gobernaba el Perú entonces un triunvirato militar. El año anterior, los golpistas habían asaltado palacio unas semanas después de las elecciones y luego de vetar al candidato del Apra, Víctor Raúl Haya de la Torre.
En muchas iglesias de América Latina, se difundía por entonces un comunicado en el que algunos católicos "piadosos" culpaban de los males del mundo a las atrevidas ropas de baño, a los generosos escotes, al descocado Pérez Prado y al reciente apogeo de la minifalda.
La epidemia golpista llegó al Ecuador cuando el presidente Carlos Julio Arosemena se tomó unos tragos en palacio y despertó todavía con los humos en Ciudad de Panamá. Una junta militar lo había sustituido mientras dormía.
La señora Fernandini hizo exactamente lo que de ella se esperaba. Se preocupó por la limpieza de la ciudad. Expropió terrenos para una basílica que nunca se llegó construir. Condecoró a la Virgen del Carmen y le entregó las llaves de la ciudad. Por fin, hizo de conocimiento público una canción sagrada que había escrito durante las sesiones del municipio, y que se titulaba "Plegaria al Señor de los Milagros."
Recia moralista, la alcaldesa decidió por fin lo que iba a ser su golpe de gracia. Condenó el desnudo. Aparte de que algunos limeños piadosos y observantes tuvieron que ponerse una pijama gruesa durante el caliente verano, la señora prohibió que los cines y las boites ofrecieran espectáculos de striptease.
Mi amigo, el artista gráfico, José Bracamonte Vera, me contó entonces que los enviados de la alcaldesa habían llegado a la Escuela Nacional de Bellas Artes para velar los cuadros donde aparecían mujeres desnudas y obligar a las modelos a que usarán un recatado calzón.
Era yo un jovenzuelo reportero que recién había obtenido la libreta electoral. Hacía calle en el diario "Expreso”.
Avisado por Pepe Bracamonte, me puse de acuerdo con un excelente reportero gráfico a quien llamaban “ Reflejos” y salimos hacia la municipalidad de Lima. Allí esperamos a que terminara la sesión y a que saliera la alcaldesa a quien yo debía entrevistar.
La primera dama de Lima aceptó conversar conmigo. No había advertido que detrás de ella había una bellísima muchacha cubierta con un lujoso abrigo de piel. Era una bailarina, y la había comprometido yo para cometer esa maldad.
Mientras la señora hablaba y gesticulaba, la bonita Elsa Moreno se quitó el abrigo y posó desnuda tras de la primera autoridad para el travieso lente de mi fotógrafo. Obviamente nos detuvieron. Obviamente le quitaron los rollos a “Reflejos” y se los velaron. Obviamente, él se quedó con el verdadero. Después de unas horas de detención, llegamos al periódico convertidos en héroes de la libertad de prensa. La primera página del día siguiente nos consagró.
¿Es ese el tipo de alcaldesas que requiere Lima? No lo creo. Una mujer muy valiente, Susana Villarán, ha logrado acabar con La Parada, un gigantesco mercado cuyos alrededores eran usados para la venta de repuestos robados. Ningún alcalde pudo hacerlo en más de 40 años. También ha logrado vencer la millonaria campaña contra su administración. Ahora, un juez de sospechosa ejecutoria intenta detenerla. Cualquier día de estos va a visitarlo un periodista con un fotógrafo.