martes, 23 de julio de 2013

Soy un ciudadano

Por: Jason Day

El miércoles canté el himno nacional. Y hacía mucho que no lo cantaba.
Desde el miércoles, lo he cantado tres veces más. Créeme cuando digo que, desde el miércoles, lo canto con el alma. Duele la garganta y se lleva todo mi aire en las notas altas (a las que no llego, pero no importa: las canto igual). Mi himno es lo que tengo; es una columna vertebral inquebrantable. Ahí está la historia del país en el que nací. Ahí están las voces de cientos de miles de peruanos. Luchas, derrotas y victorias, grandes y chicas. Todas están ahí.
Con el himno, ya no le temo al gas que nos lanzan para hacernos toser y llorar.
Cantándolo, veo con tranquilidad a los policías que mandan a que nos aplasten y nos fumiguen, y les pregunto con la mirada si acaso no se han equivocado, si acaso su misión no es defendernos de ti en lugar de defenderte a ti de nosotros. Porque yo no quiero hacerte daño. Yo vengo a pedirte que lo que haces, lo hagas bien.
No por mí solamente, sino por nosotros, treinta millones cuatrocientos setenta y cinco mil peruanos (y te incluyo).
El poder dura poco. Dura lo que dura nuestra confianza en ti. Tu paso es y será efímero. Tus errores, los sabremos corregir en el tiempo, no importa cuánto nos tome. Por eso, no quiero hablar de tus errores sino del mío: voté por ti y sí, me equivoqué.
Creí en tu sonrisa en la foto. Y sé cómo es, lo he hecho varias veces: sonreír solo para convencer de que eres lo que el otro quiere. Creí también en tus palabras, la mayoría sofritas en aceite usado, ensayadas, enyesadas. Pero, peor aún, creí en mí al votar por ti: en mi esperanza, en mi juventud, en mi ingenuidad y en mi futuro.
Te veo desesperad@, te queda poco tiempo y no has hecho gran cosa. Trataste de traerte abajo a quien trató de perjudicarte a ti e intentaste justificar los atropellos a tu propios valores, a tu ética, a tus ideas, a eso por lo que me tendría que sentir orgulloso de haberte puesto donde estás. Te atropellaste. Un@ no debe conducir borrach@ y mucho menos, borrach@ de poder. Te creíste eso de que en política todo vale, incluso comparar esa miserable repartija con un acuerdo multipartidario por el bien del país. Tu repartija colmó el vaso.
Congresista, presidente, voy a salir a las calles todas las veces que haga falta. Lo hago para tratar de corregir mi error.
Quiero tratar de que, con mis gritos, algo cambie en ti, que te pase algo parecido a lo que le pasó a Cecilia Tait: que despiertes. Que te des cuenta de dónde estás, por quién estás donde estás y qué representas desde allí. Ten dignidad, trátame con respeto, tenle cariño a mi país y escúchanos bien: somos ciudadanos, ¿te acuerdas de lo que significa ser ciudadano? Se parece a ser votante, solo que no está en venta.
Un ciudadano.

La repartija pasó factura

Por: Carlos Basombrío

Se les advirtió que no podían ponerse de espaldas al país, pero con una soberbia tan grande como su ceguera, siguieron adelante. La malhadada elección se cayó en pocas horas. La indignación de la gente, expresada en las redes y en los medios, amenazaba con volverse rebelión. Tuvieron que recular y quedar en ridículo. Alentador saber que tenemos ciudadanía que reacciona; alarmante que no tengamos partidos para representarnos.
Ipsos y GFK recogen en sus encuestas el tamaño de la factura. Humala, que a mi juicio es el principal responsable ya que pudo impedir que su bancada promoviera esta barbaridad, es el más castigado. Se ha desplomado a 32% de aceptación según GFK (33% según Ipsos). Nadine Heredia también es sancionada. Muchos leyeron el intento oficialista de controlar el Tribunal Constitucional como una forma de asegurar una eventual “interpretación auténtica” favorable a su candidatura; lo que merma la credibilidad de su reciente declaración negando la postulación. Ahora bien, con sólo 38% de aprobación –perdiendo 23% puntos desde marzo, según Ipsos– tal fantasía puede estar llegando a su fin.
Pero toda la clase política ha sido sancionada. Gobiernistas y opositores. Al p remier Jiménez lo aprueba el 13% y al presidente del Congreso el 12% (Ipsos). Toledo, corresponsable de la ‘repartija’ y chamuscado desde antes por sus inversiones inmobiliarias, araña el 12 . García trató de colocarse del lado de la gente en este tema, pero viene muy golpeado por los ‘narcoindultos’ y solo raspa el 20. Keiko pierde ocho puntos y está en 32%. Castañeda, también en la ‘repartija’, está en 33%. Lourdes cayó a 27%. PPK a 35% (GFK). Villarán, cada vez más cuestionada por retrasos e indecisiones, apoyó a Freitas para la Defensoría. Baja más y se coloca en 26% (datos para Lima de Ipsos).
Vaya clima político con el que nos acercamos al 28. Si le sumamos un ambiente social enrarecido por protestas diversas y anuncios de grupos radicales de ir a las calles en fiestas, el panorama es preocupante.

jueves, 18 de julio de 2013

TC que se va, TC que viene

Un TC ¿saliente? presidido por Óscar Urviola –el único magistrado que seguirá en el puesto– dictó una importante sentencia de ejecución sobre los bonos agrarios, marcando con propiedad su terreno frente a quienes, como el presidente Ollanta Humala, le pidieron que se abstuviera en este caso aduciendo que hay un TC ¿entrante? que, sin embargo, ha recibido sólidas críticas porque es el resultado de una repartija política pensada únicamente para favorecer el interés de los partidos en vez de la ciudadanía.
¿EL QUE SE VA? El TC ya había ordenado al Poder Ejecutivo, hace más de una década, pagar los bonos agrarios y lo que ahora ha hecho es ordenar su ejecución a través de una sentencia apretada que requirió el voto dirimente de Urviola.
El presidente Humala había solicitado al TC que se abstuviera de emitir esta sentencia teniendo en cuenta que este se encuentra, supuestamente, en sus postrimerías.
Es un argumento interesante y no deleznable, pero también es cierto que esta no es una sentencia que se arma de la noche a la mañana y que seguramente se viene madurando desde hace tiempo.
En este sentido, la sentencia emitida ayer es sensata y prudente pues le otorga al Poder Ejecutivo flexibilidad y el plazo suficientes para organizar un pago que era evidente que debía realizarse en algún momento.
Ya es hora de que en el Perú se erradique la política del perro muerto. Y eso pasa por la necesidad de que el propio Estado reconozca sus arrugas y las planche. Y así como los bonos agrarios deben honrarse, también debe ocurrir lo propio con la deuda con los fonavistas o con los familiares de las víctimas de las dos décadas de violencia en el país.
¿EL QUE VIENE? El Congreso votará hoy las propuestas para seis magistrados del TC, tres directores del BCR y la Defensoría del Pueblo, en un contexto en que la ciudadanía está asqueada por la prevalencia de intereses partidarios antes que los de la sociedad en su conjunto.
Acá no se ha buscado el consenso para elegir a diez personas que, más allá de sus opciones políticas –algo a lo que toda persona tiene derecho– ofrezcan una garantía básica de que estas entidades claves para el país serán manejadas pensando, precisamente, en el país. Acá hay una repartija al servicio de los partidos.
Lamentablemente, cada sector político solo critica a quien le conviene pero lo cierto es que Pilar Freitas en la DP, y Víctor Mayorga, Cayo Galindo y Rolando Sousa en el TC, van a ahondar la crisis de legitimidad del sistema jurídico peruano.
Esta propuesta en bloque parece muy amarradita por la repartija como para que se rompa en la votación de hoy, pero su concreción tendrá graves consecuencias políticas.

martes, 9 de julio de 2013

La utopía de la justicia

Por: Augusto Álvarez Rodrich

En una sociedad como la nuestra, donde muchos hacen lo que les da la gana sin interesarles las consecuencias de su irresponsabilidad por la falta de respeto a las personas y la impunidad que nos desgobierna, la decisión de ayer de la Corte Suprema sobre la tragedia de Utopía es una noticia alentadora. La Sala de Derecho Constitucional y Social Permanente de la Corte Suprema ordenó la reapertura del proceso penal contra Alan Azizollahoff y Edgar Paz en el estado en que fue indebidamente cerrado por el hábeas corpus presentado por su abogado Alberto Químper. 
Es el mismo operador de los ‘Petroaudios’ de quien también existe testimonio directo sobre su pretensión de maniobrar con descaro para beneficiar indebidamente a sus entonces clientes Azizollahoff y Paz, quienes nunca han sido juzgados. El fallo de la Corte Suprema significa que ahora ambos tendrán que responder por una acusación como autores del homicidio de veintinueve jóvenes que encontraron una trágica muerte en una discoteca que no tomó la precaución elemental para cuidar la vida de los asistentes. 
Por el contrario, por la irresponsabilidad con que organizaron la discoteca, terminaron produciendo esas veintinueve muertes absurdas. Ahora, gracias a este fallo de una sala de la Corte Suprema, será posible que, once años después de la tragedia, y luego de un proceso judicial plagado de irregularidades, se pueda empezar, por fin, a hacer justicia. Este fallo es valioso por dos razones. 
Primero, por la memoria de veintinueve jóvenes que encontraron esta muerte absurda debido a la irresponsabilidad de los que manejaban esta discoteca. La manera más apropiada de rendirles homenaje es, precisamente, llevando este caso hasta las últimas consecuencias para que se haga justicia a pesar de todos los obstáculos que se han presentado para avanzar en esa dirección. Al respecto, también cabe un agradecimiento a los padres de estos veintinueve jóvenes, cuyo esfuerzo conmovedor y encomiable ha hecho posible que el caso se pueda reabrir. Esto nos lleva a la segunda razón de por qué es tan importante este fallo: porque lanza un mensaje inequívoco a la sociedad de que la irresponsabilidad se paga y de que esto también alcanza a los directivos y organizadores de empresas, desde una discoteca irresponsable hasta una empresa de transporte que cotidianamente produce muertes. 
Esto contribuirá a construir una sociedad que no esté dispuesta a tolerar con tanta facilidad más crímenes absurdos, y donde las sanciones sean tan severas que obliguen a que se tomen todas las medidas requeridas para que no haya más tragedias tan tristes como la de ‘Utopía’.