sábado, 25 de enero de 2014

Mar de fondo en el fallo

Por: César Lévano 
Fue claro el presidente Ollanta Humala, respecto a la resolución de la Corte Internacional de La Haya en el diferendo marítimo con Chile. “No es solamente acatar el fallo, es cumplirlo”, expresó. “Y las sentencias se cumplen. Porque también ahí está el compromiso y el honor de los países”. 
La declaración, formulada en Palacio ante el cuerpo diplomático, era un mensaje a la comunidad internacional y una respuesta indirecta a declaraciones del presidente Sebastián Piñera y de otras autoridades chilenas que afirman que el fallo se cumplirá pero de forma gradual y, además, preservando los intereses de Chile. 
Alfredo Moreno, canciller de Chile, ha insinuado un conflicto terrestre que se plantearía a la luz del fallo. Lo cierto es que en Chile parecen convencidos de que la Corte va a favorecer al Perú, por el peso de las razones jurídicas e históricas. 
Por eso mismo, Chile puede acudir a maniobras dilatorias o abiertas provocaciones. Los alegatos de la defensa del Perú se han distinguido por la precisión jurídica y el apego a la verdad histórica y el derecho internacional. Así, por ejemplo, frente a la pretensión chilena de que declaraciones y acuerdos pesqueros de 1952 y 1954 eran tratados de límites, nuestros representantes argumentaron: “La Declaración de 1952 no es un acuerdo de delimitación y la práctica ulterior que invoca Chile no puede, por yo no sé qué tipo de alquimia misteriosa, haberla transformado en lo que no es”. “La Declaración de 1952 reconoce a cada uno de los Estados signatarios, una soberanía y una jurisdicción exclusiva sobre el mar que baña las costas de su país y hasta 200 millas marinas al menos, a partir de las costas referidas hasta 200 millas marinas, al menos. Y es justamente este mínimo que pretende arrebatarle Chile al Perú”. Durante 40 años, Chile no publicó ni un mapa ni una carta náutica en los que se pretendiera representar una frontera marítima con el Perú. 
A lo largo de años, los políticos chilenos bautizaron como “mar presencial” –un neologismo que no aparece en el derecho internacional–, el área que buscan arrebatar al Perú. 
En fuentes de la cancillería peruana indican que en La Haya los chilenos no han empleado esa denominación tan deleznable. En el mismo impulso semántico de rehuir la verdad, la delegación chilena ha persistido en llamar “alta mar” la zona en que los derechos soberanos del Perú son indiscutibles. 
Los defensores del Perú han precisado en La Haya que lo que se quiere amputar al Perú son, más o menos, 37,000 kilómetros cuadrados, el equivalente de la superficie de Irlanda.

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