viernes, 7 de febrero de 2014

Acurio: política desde la cocina

Por: Santiago Pedraglio
Gastón Acurio reiteró que no será candidato presidencial el 2016. Que lo suyo es la cocina. Desde ahí, afirma, puede tomar, como lo está haciendo, diversas iniciativas de contenido económico y social que finalmente son, también, políticas. Habría que añadir que su labor en los últimos años no ha sido solo la de un brillante cocinero, empresario y promotor de la cocina peruana. 
Ha hecho algo que pocos líderes nacionales hacen: fusionar corrientes culturales y preocuparse por darle valor a todos los que componen la cadena productiva. Acurio ha convertido el impulso a la cocina peruana no solo en un buen negocio y en un boom de exportación, sino también en un movimiento cultural. 
En un país fracturado social, cultural y políticamente, el movimiento impulsado por él y otros colegas suyos, que ha puesto en valor una antigua tradición peruana, tiene un fuerte contenido de afirmación de la diversidad y consolidación de la autoestima. 
Por eso, su posible aunque ahora claramente desechada opción de participar en la política partidaria era un grave riesgo. No porque carezca de una gran intuición para la oportunidad sino porque no tiene un movimiento político mínimamente organizado como para armar equipo y programa e imponer su voluntad, y sin eso lo más probable es que terminará en brazos de “los de siempre”. 
Siendo así, queda claro que personas como él colaboran infinitamente más que la gran mayoría de políticos en la construcción de un país democrático, moderno y con una explícita voluntad de inclusión y de reconocimiento de que la calidad puede estar en un restaurante de lujo, pero también en una carretilla o un huarique. 
Sin embargo, paralelamente, las reacciones de alerta que despertó la eventual candidatura de Gastón Acurio en otros posibles candidatos, como Alan García, son una señal más de que la novedad que expresa un outsider es un componente fundamental de las elecciones presidenciales peruanas.

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