sábado, 15 de marzo de 2014

Paisanos y Jacintos

Por: Gabriela Wiener 
Leo que la Paisana Jacinta es el tema hot del momento. No me sorprende, tampoco hay mucho que elegir, si consideramos que cada vez que apanamos a Nadine, Dios mata a un gatito. 
Como nunca en mi vida he visto ese programa pero soy una periodista de investigación me paso los siguientes 45 minutos viendo videos de youtube. 45 minutos de mi vida. 45 minutos durante los cuales no me río ni una sola vez. 
Me quedo perpleja: hace mucho que no veía algo tan… tan… tan absolutamente aburrido. Leo también que en los sectores A-B la audiencia alcanza picos muy altos. ¿En serio? ¿Hay un grupo de gente que tiene plata para ir al teatro o para comprarse cajas de temporadas completas de series originales pero prefiere poner canal 2 para mirarse al espejo con las risas enlatadas acariciando onanísticamente sus prejuicios? 
La de Benavides es una caricatura infame, que denigra a un elemento supuestamente vulnerable de nuestra sociedad: mujer, andina, sola, migrante y trabajadora del hogar, dotándolo de características impuestas por un paternalismo aún más ofensivo: es ignorante pero noble, es achorada pero humilde, es vulgar pero es alegre, es pobre pero honrada. 
El reduccionismo y la ramplonería de la mano de un buenismo exasperante. La fórmula ganadora para triunfar en la televisión peruana. Buen provecho.  
A decir verdad, ahora que lo pienso, el personaje Paisana Jacinta no me ha resultado tan interesante como los otros personajes que la rodean. 
Esa comparsa de “no paisanos” cholos, negros y blancos, de clasemedieros, de pícaros y de criollones de racismo moderado y clasismo solapa que —si alguien entre los responsables de ese programa supiera lo que es la metaficción— seguramente también vería la Paisana Jacinta. Esos otros que no nos escandalizan, tal vez porque nos parecen más normales. Tal vez ellos, nosotros, seamos la verdadera caricatura.

0 comentarios: