martes, 12 de agosto de 2014

Máxima Chaupe en París

Por Eduardo González Viaña

 Me encontraba en París a fines de mayo de este año cuando fui testigo de una recepción extraordinaria. Una peruana acaparó los medios de prensa. Fue recibida por las máximas instancias políticas del país. 
La escuché nada menos que en la Maison d’Amérique Latine, el más importante auditorio académico, y por fin fue recibida y despedida en olor de multitud en el aeropuerto. No era una representante de la gastronomía peruana. No era una voleibolista. No era una bailarina de marinera. No formaba parte del famosísimo Congreso del Perú. No era una actriz de cine. No era una presentadora de televisión. 
Era solamente una mujer muy valiente. Había razones para que la campesina peruana Máxima Acuña de Chaupe fuera recibida de esa manera en la ciudad luz. Como los diarios decían, la resistencia que ella había emprendido únicamente se parecía a la lucha de David contra Goliat. Sólo que en este caso David era una mujer. Una dama de pequeña estatura y de consistencia delgada así como de escasos recursos económicos se enfrentaba en Cajamarca contra uno de los mayores poderes económicos del mundo, la empresa minera Yanacocha. No tan sólo era desigual esta pelea. 
Además, los dueños de las más fabulosas minas de oro del planeta eran protegidos por la Policía Nacional del Perú y por matones armados que intentaban intimidar a Máxima y a su familia para despojarlos del pequeño terreno agrícola del que son propietarios desde hace 20 años. Para resumir, Máxima se ha negado a vender sus tierras a la compañía minera Yanacocha. 
Las ofertas iniciales, al parecer, eran económicamente muy apetecibles. Sin embargo, para esta familia más importante es la crianza de sus vacas y la conservación de un pequeño espacio donde vivir y ser felices. En vista de su negativa, la gran empresa pasó - según relata Máxima- a las amenazas, la intimidación y la violencia. "Sal de tu propiedad. Si no lo haces, vas a morir"- fue la llamada privada que recibió el 30 enero de este año. 
Una hora después, mientras ella cuidaba sus cultivos al lado de su hija Isidora, varios oficiales de la DINOES fuertemente armados ingresaron en la propiedad de los Chaupe, y los conminaron a marcharse. Esas informaciones no tienen un final feliz. Tony Padilla, el juez de Celendín acaba de sentenciar a los cuatro miembros de la familia Chaupe a dos años y ocho meses de prisión suspendida. Además, tendrán que pagar a como reparación la multimillonaria empresa minera un monto de 5 mil 500 nuevos soles.
La sentencia sido apelada, pero si se confirma, en cualquier momento, los gigantescos tractores de Yanacocha le pondrán fin a esta historia. Por supuesto y como ha sido siempre durante esos tres años, estarán acompañados por una fuerte dotación policial para defenderse contra una mujer de un metro y medio, unos 45 kilos de peso y un coraje superior al de los hombres que irán a sacarla por la fuerza. 
Si trata de defenderse, lo más probable es que sea acusada de terrorista y que esta historia se prolongue como un juicio penal muy parecido a los de la Santa Inquisición. ¿Qué tiene esta mujer que suscita tanto respaldo y tanta simpatía?.- me preguntaba el último 23 mayo a salir de la Maison d’Amérique Latine, muy cerca de la École des hautes études en sciences sociales donde estudié hace varias décadas.
Mi amigo, el escritor Alfredo Pita, me respondió rápidamente: "Tiene la razón". Y yo creo que también tiene razón Alfredo porque, al igual que Rigoberta Menchú, Máxima Acuña de Chaupe ya es candidata al Premio Nobel de la paz. Mañana, la historia puede ser muy severa con quienes hoy maltraten a nuestra paisana.

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