martes, 26 de agosto de 2014

Enrique Zileri Gibson

Por: Augusto Álvarez Rodrich
Con la muerte de Enrique Zileri Gibson parte una de las personalidades emblemáticas y más talentosas del periodismo peruano. Para quienes empezamos a interesarnos por lo que pasaba en el país en los setenta, Caretas fue la referencia indispensable de lo que el periodismo podía ser para cambiar, con sus destapes, noticias, fotos y humor, las cosas que pasaban en el Perú. Ese Caretas era, también, con Zileri a la cabeza y César Hildebrandt en las entrevistas, con las portadas inolvidables del Mamita Artola, Pálidos pero Serenos, Pardiez la policía, la imagen que entonces me hizo ilusionarme con la posibilidad de alguna vez poder trabajar en este oficio.
Pero a diferencia de muchos periodistas que pasaron por Caretas y cuyo recuerdo principal de Zileri es el director temido y gritón que Jeremías Gamboa describe a la distancia en Contarlo todo, yo nunca trabajé ahí, lo que me permitió establecer con él y con la revista una relación en su otra faceta, entretenida, afable, irónica y hablando de una manera enredada en la que sus manos decían mucho más que su voz.
En 1980, con dos compañeros de clase –Gianfranco Castagnola y Miguel Palomino– le hicimos una entrevista para la revista universitaria de la Pacífico a Jorge Basadre, quien falleció pocos días después. Dicha entrevista se publicó en Caretas. Fue mi primer contacto con Caretas, pero a Enrique lo conocí un año después, en un almuerzo con Felipe Ortiz de Zevallos y alguien de la revista, un sábado de cierre, a eso de las tres de la tarde en el Café de París de La Colmena, que terminó casi de noche con un Fernet Branca.
Desde entonces establecí con Caretas y Enrique una buena relación –basada en mi antigua admiración– que se perturbó un poco en el tiempo en que dirigí Perú.21, pero que, a pesar de ello, siempre tenía la cordialidad en el encuentro personal. Habremos viajado varias veces por provincias para dar charlas de periodismo –como una en Arequipa en que llegamos tarde al auditorio porque el almuerzo en el Gato Vitoreño con él y el Chino Domínguez se prolongó hasta que cayó el sol– o fuera del Perú, como un viaje a Washington hará una década.
Y en el último año, cuando su salud se había quebrado, pero seguía sin duda lúcido y con el entusiasmo en alto, tuve la oportunidad de interactuar con él para responder desde el Centro Liber a las denuncias con que Rodolfo Orellana pretendía maniatar al periodismo y, también, para plantear la demanda contra la concentración de la propiedad de la prensa escrita en el Perú. Con Zileri seguramente se podía discrepar en muchas cosas, pero en lo fundamental siempre estaba en el lado correcto. Descansa en paz, apreciado Enrique.

lunes, 18 de agosto de 2014

Vencer al crimen: reto de las nuevas autoridades de La Libertad

¿Cuál es el principal reto que deberán afrontar las nuevas autoridades regionales de La Libertad tras las elecciones del 5 de octubre? Una reciente encuesta del Patronato Trujillo Ahora confirma que la delincuencia continúa siendo la limitación que los liberteños tienen para agilizar aun más su economía y volver a ser la región pacífica que sus antepasados legaron.
Ante la pregunta ¿Considera que su municipalidad está realizando acciones para que su distrito sea más seguro?, el 51,9% de encuestados respondió no, mientras que solo el 30,6% dijo que sí; el resto, 17,5%, prefirió no responder. El sondeo fue aplicado a 1.400 personas en la provincia de Trujillo y revelado a este Diario.
“Desde el 2009, la delincuencia es un problema que está por encima de cualquier otro en La Libertad. Se discute solo cómo castigar el delito, pero no hay un estudio que revele cuáles son los orígenes del crimen organizado. Necesitamos políticas de prevención orientadas a niños y adolescentes, pues ahora algunos de estos matan sin remordimientos”, comentó Marcela García Guerrero, presidenta del Patronato Trujillo Ahora.
MÁS POR HACER
Educación es otro sector que deberán atender de manera inmediata los futuros gobernantes.
Aunque el gerente regional de Educación, Willard Loyola Quiroz, ha garantizado 300 nuevas plazas y mejorar la cobertura escolar el próximo año, el secretario del Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú (Sutep) en La Libertad, Nilton Escobar Espinoza, ha dejado abierta la posibilidad de que los maestros acaten este mes un paro para exigir al Gobierno Central la atención de sus demandas. “Solo en la UGEL de Sánchez Carrión nos faltan 400 maestros”, dijo.
Sin carreteras, el derecho a recibir educación gratuita es más complicado también. La Libertad es una de las regiones con menos vías pavimentadas del país, pese a que en las dos gestiones de José Murgia Zannier, candidato a la re-reelección, se han asfaltado unos 200 kilómetros. Por esta situación, por ejemplo, el viaje de Trujillo a la provincia de Bolívar dura más de 35 horas.
“A veces la gestión de un presidente [regional] no es suficiente para concretar el sueño de una carretera”, manifestó el gerente regional de Infraestructura, Álvaro Bazán Cabellos.
La otra urgencia es el sector salud. El Hospital Regional Docente de Trujillo, por ejemplo, no cuenta con equipos para cirugía vascular. En otras palabras, un paciente con aneurisma se moriría en este establecimiento de salud de nivel III-1.
La erosión costera es otro problema que perjudica a los habitantes del litoral trujillano. El mar ha deteriorado 12 kilómetros de playas y se han perdido 90 millones de m3 de arena. Huanchaco, Las Delicias y Buenos Aires son los balnearios más afectados. Por ahora.
Fuente: El Comercio

martes, 12 de agosto de 2014

Máxima Chaupe en París

Por Eduardo González Viaña

 Me encontraba en París a fines de mayo de este año cuando fui testigo de una recepción extraordinaria. Una peruana acaparó los medios de prensa. Fue recibida por las máximas instancias políticas del país. 
La escuché nada menos que en la Maison d’Amérique Latine, el más importante auditorio académico, y por fin fue recibida y despedida en olor de multitud en el aeropuerto. No era una representante de la gastronomía peruana. No era una voleibolista. No era una bailarina de marinera. No formaba parte del famosísimo Congreso del Perú. No era una actriz de cine. No era una presentadora de televisión. 
Era solamente una mujer muy valiente. Había razones para que la campesina peruana Máxima Acuña de Chaupe fuera recibida de esa manera en la ciudad luz. Como los diarios decían, la resistencia que ella había emprendido únicamente se parecía a la lucha de David contra Goliat. Sólo que en este caso David era una mujer. Una dama de pequeña estatura y de consistencia delgada así como de escasos recursos económicos se enfrentaba en Cajamarca contra uno de los mayores poderes económicos del mundo, la empresa minera Yanacocha. No tan sólo era desigual esta pelea. 
Además, los dueños de las más fabulosas minas de oro del planeta eran protegidos por la Policía Nacional del Perú y por matones armados que intentaban intimidar a Máxima y a su familia para despojarlos del pequeño terreno agrícola del que son propietarios desde hace 20 años. Para resumir, Máxima se ha negado a vender sus tierras a la compañía minera Yanacocha. 
Las ofertas iniciales, al parecer, eran económicamente muy apetecibles. Sin embargo, para esta familia más importante es la crianza de sus vacas y la conservación de un pequeño espacio donde vivir y ser felices. En vista de su negativa, la gran empresa pasó - según relata Máxima- a las amenazas, la intimidación y la violencia. "Sal de tu propiedad. Si no lo haces, vas a morir"- fue la llamada privada que recibió el 30 enero de este año. 
Una hora después, mientras ella cuidaba sus cultivos al lado de su hija Isidora, varios oficiales de la DINOES fuertemente armados ingresaron en la propiedad de los Chaupe, y los conminaron a marcharse. Esas informaciones no tienen un final feliz. Tony Padilla, el juez de Celendín acaba de sentenciar a los cuatro miembros de la familia Chaupe a dos años y ocho meses de prisión suspendida. Además, tendrán que pagar a como reparación la multimillonaria empresa minera un monto de 5 mil 500 nuevos soles.
La sentencia sido apelada, pero si se confirma, en cualquier momento, los gigantescos tractores de Yanacocha le pondrán fin a esta historia. Por supuesto y como ha sido siempre durante esos tres años, estarán acompañados por una fuerte dotación policial para defenderse contra una mujer de un metro y medio, unos 45 kilos de peso y un coraje superior al de los hombres que irán a sacarla por la fuerza. 
Si trata de defenderse, lo más probable es que sea acusada de terrorista y que esta historia se prolongue como un juicio penal muy parecido a los de la Santa Inquisición. ¿Qué tiene esta mujer que suscita tanto respaldo y tanta simpatía?.- me preguntaba el último 23 mayo a salir de la Maison d’Amérique Latine, muy cerca de la École des hautes études en sciences sociales donde estudié hace varias décadas.
Mi amigo, el escritor Alfredo Pita, me respondió rápidamente: "Tiene la razón". Y yo creo que también tiene razón Alfredo porque, al igual que Rigoberta Menchú, Máxima Acuña de Chaupe ya es candidata al Premio Nobel de la paz. Mañana, la historia puede ser muy severa con quienes hoy maltraten a nuestra paisana.

martes, 5 de agosto de 2014

Un héroe norteamericano

Por: Eduardo González Viaña

 En 1941, a pocas semanas de Pearl Harbor, los seis hermanos Dolan se presentaron voluntarios para ir a combatir contra las fuerzas de HItler. El pasado domingo me llamaron por teléfono desde Kansas City para anunciarme que mi amigo Jim Dolan estaba próximo a la muerte. Tal vez le quedaban 24 horas. Por casualidad, Jim cumplía 90 ese mismo día. Cada año, hasta el pasado enero, Jim conducía 3 mil kilómetros para viajar desde Kansas hasta Salem, Oregón. Además, como soldado durante la segunda guerra mundial, había estado innumerables veces mucho más próximo que ahora de la muerte. El lunes llamé al hospital para saber si ya había fallecido. Sin esperar respuesta, pasaron mi llamada a su habitación. Me identifiqué ante la enfermera que lo cuidaba. Ella repitió mi nombre en voz alta, y el paciente ordenó que le pasara la llamada. Mi amigo estaba consciente. Había ordenado que le retiraran los sedantes para poder despedirse. —Gracias, Eduardo. Bueno, ya era hora. Han venido muchas personas en estos días: mis hijos, mis nietos, sobrinos. Tengo una familia grande y amorosa. Lo curioso es que, sin ser vistos por ellos, había también algunos viejos sonrientes. Deben de ser mis hermanos, y mis compañeros, los que cayeron a mi lado en Iwo Jima y Okinawa. Me deben estar esperando allá arriba, y ya estoy listo.
En 1941, a pocas semanas de Pearl Harbor, los seis hermanos Dolan se presentaron voluntarios para ir a combatir contra las fuerzas de HItler. A dos de ellos no los aceptaron por razones de salud, pero Edward, Francis, Bob y Jim dijeron adiós a sus padres y cruzaron el océano. Edward fue uno de los héroes del día D, como se conoce a la invasión aliada en Europa, a partir de la cual comenzó la guerra terrestre contra los nazis. Diez mil compañeros suyos cayeron en la batalla de Normandía contra el muro del Atlántico, pero Edward resultó intacto e ingresó al París liberado. Luego de un día de gloria, al lado de su batallón siguió avanzando hacia Alemania. En la frontera, la bala de un francotirador le atravesó el corazón. Jim, Francis y Bob hicieron la campaña del océano Pacífico. A Jim le tocó pelear en la infernal isla de Iwo Jima. Tiempo después, combatiría en Okinawa en una batalla que duraría 82 días. Para entender la magnitud de la violencia, hay que recordar que un cuarto de millón de hombres murieron en ella. Gracias a los chicos Dolan y a millones de hombres y mujeres como ellos, en Normandía como en Stalingrado, en las diversas ciudades de Europa y en los campos, se derrotó a la bestia nazi. De no ser por su sacrificio, el nazismo seguiría aplastando Europa y tendría considerable influencia sobre el resto del mundo. No olvidemos que en el Perú, el partido “Unión Revolucionaria”, profesaba esa ideología, y la clase dirigente era declaradamente admiradora de Franco, Mussolini y Hitler. Después de la guerra, los hermanos Dolan continuaron sus estudios en la Universidad de Notre Dame. Descendientes de irlandeses, todos ellos eran profundamente católicos. Por lógica, el contenido revolucionario del Evangelio hizo de Bob un socialista norteamericano. 
Su pragmatismo lo llevó a formar “crédit unions” por todo el país, y fue uno los precursores del microcrédito. Instalado en el Noroeste, Bob pudo apoyar de esa manera al combativo sindicato de campesinos de César Chávez el líder hispano de los derechos civiles de Estados Unidos. La creencia en el Evangelio hace que mi amigo Jim me haya dicho con tanta alegría que estaba listo para partir. Ha muerto esta mañana, y mientras escribo, recuerdo sus palabras por teléfono: “Todos los días la muerte nos muestra su cara, pero si hemos creído en la justicia y hemos sabido amar a nuestra gente, seremos nosotros quienes la esperemos y le digamos: bienvenida, hermana Muerte.”